El microondas no está libre de bacterias, aunque muchas personas crean que la radiación que utiliza para calentar los alimentos elimina todos los microorganismos. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtió que estos electrodomésticos pueden albergar distintas comunidades bacterianas, especialmente cuando se acumulan restos de comida y salpicaduras en sus paredes.

La doctora María del Rosario Morales Espinosa, jefa del Laboratorio de Genómica Bacteriana de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que la presencia de estos microorganismos no representa necesariamente un peligro inmediato para la salud, pero sí hace necesario mantener una rutina de higiene.

En un artículo publicado en UNAM Global, la especialista explicó que una de las formas más sencillas de limpiar este aparato es utilizar agua y jabón para trastes, retirar los residuos de comida y secar completamente las superficies.

¿Qué bacterias pueden vivir dentro del microondas?

La presencia de microorganismos en estos electrodomésticos quedó documentada en una investigación publicada el 8 de agosto de 2024 en la revista científica Frontiers in Microbiology, titulada The microwave bacteriome: biodiversity of domestic and laboratory microwave ovens.

El equipo de investigadores de la Universidad de Valencia, España, examinó 30 hornos de microondas: diez de uso doméstico, diez instalados en espacios compartidos y diez utilizados en laboratorios. Mediante técnicas de cultivo y secuenciación genética identificaron 101 aislamientos bacterianos.

Entre los principales grupos bacterianos identificados se encuentran:

  • Proteobacteria: un grupo amplio de bacterias presentes en distintos ambientes.
  • Firmicutes: microorganismos que pueden encontrarse en alimentos, superficies y otros entornos.
  • Actinobacteria: bacterias comunes en el ambiente y en la piel humana.
  • Bacteroidetes: microorganismos que también forman parte de diferentes comunidades bacterianas.

Los investigadores encontraron diferencias entre los aparatos según su lugar de uso. Los microondas domésticos tenían comunidades bacterianas similares a las que pueden encontrarse en otras superficies de las cocinas, mientras que los utilizados en laboratorios presentaban una mayor presencia de microorganismos capaces de tolerar condiciones adversas, como las altas temperaturas y la desecación.

Morales Espinosa explicó que una de las razones por las que aparecen bacterias en los microondas de hogares y oficinas es que los alimentos suelen calentarse sin cubrirse. Cuando salpican, los residuos quedan adheridos a las paredes y al plato giratorio, donde pueden convertirse en una fuente de nutrientes para los microorganismos.

Por eso, aunque el aparato se utilice varias veces al día, no basta con calentarlo para mantenerlo limpio.

¿Por qué las microondas no eliminan todas las bacterias?

La idea de que el interior de estos electrodomésticos permanece esterilizado por la radiación es incorrecta. De acuerdo con la especialista de la UNAM, las bacterias tienen una gran capacidad de adaptación y pueden sobrevivir en ambientes con condiciones muy distintas.

Además, las microondas calientan los alimentos mediante la interacción de la radiación electromagnética con las moléculas de agua. Esto genera calor, pero no significa que todas las superficies del aparato alcancen una temperatura capaz de eliminar microorganismos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explica que la energía de microondas se transforma en calor al ser absorbida por los alimentos. Por tanto, no debe confundirse el calentamiento de la comida con un proceso de esterilización del electrodoméstico.

La investigadora también habló de la llamada memoria bacteriana, un mecanismo mediante el cual la exposición previa a determinadas condiciones de estrés puede influir en la capacidad de adaptación de las siguientes generaciones de microorganismos. No se trata de memoria como la humana, sino de respuestas biológicas que favorecen su supervivencia.

¿Cómo limpiar el microondas para eliminar los restos de comida y bacterias?

La recomendación de María del Rosario Morales Espinosa es utilizar agua y jabón para trastes, en lugar de recurrir necesariamente a productos desinfectantes.

La especialista de la UNAM recomienda realizar la limpieza al finalizar el día, especialmente cuando el electrodoméstico tiene un uso frecuente. Estos son los pasos:

  • Prepara agua y jabón: utiliza jabón para trastes y una esponja o estropajo completamente limpio, sin restos de comida.
  • Limpia las paredes interiores: retira las salpicaduras y los residuos adheridos a las superficies.
  • Lava la puerta: presta atención a la parte interna, donde también pueden acumularse restos de alimentos.
  • Limpia el plato giratorio: retíralo para lavarlo y eliminar los residuos que quedan debajo.
  • Seca todas las superficies: utiliza un trapo seco o toallas de cocina para retirar la humedad.
  • Deja ventilar: permite que el interior se airee unos minutos antes de cerrar la puerta.

La académica destacó que es importante no dejar humedad dentro del aparato, pues puede favorecer el crecimiento de determinados microorganismos.

¿Qué recomienda la FDA para limpiar el microondas?

Las recomendaciones de la UNAM coinciden con las indicaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que aconseja limpiar periódicamente el interior del horno, los bordes y la puerta utilizando agua y un detergente suave.

La dependencia también señala que no es necesario comprar limpiadores especiales para microondas y recomienda evitar:

  • Fibras metálicas.
  • Estropajos abrasivos.
  • Lana de acero.
  • Productos que puedan dañar las superficies interiores.

Además, aconseja seguir las instrucciones del fabricante para realizar el mantenimiento adecuado de cada modelo.

Por lo tanto, no necesitas productos costosos para mantener limpio este electrodoméstico. Retirar las salpicaduras, lavar el interior con agua y jabón y secarlo correctamente son medidas sencillas que ayudan a evitar la acumulación de residuos y la proliferación de bacterias.