El ayuno intermitente ha ganado popularidad entre los métodos para bajar de peso. En redes sociales suele presentarse como una solución rápida y efectiva, pero un estudio reciente encontró evidencia científica que aclara este mito, especialmente cuando se trata de personas con obesidad.
El análisis publicado en el Sistema Cochrane analizó 22 estudios de ayuno intermitente con mil 995 participantes de Estados Unidos, Europa, China, Australia y Sudamérica, con seguimientos de hasta 12 meses en el que se evaluó la restricción de la alimentación en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación limitada a intervalos de tiempo.
“El ayuno intermitente podría ser una opción razonable para algunas personas, pero la evidencia actual no justifica el entusiasmo que vemos en redes sociales”, explicó Luis Garegnani, investigador del Hospital Italiano de Buenos Aires y uno de los autores de la revisión.
¿Qué tipos de ayuno intermitente se analizaron?
Los estudios incluyeron distintas modalidades de ayuno intermitente como la restricción de alimentación en días alternos, ayuno periódico y alimentación limitada a intervalos de tiempo, como el esquema 16:8.
Aunque todas estas variantes pueden generar pérdida de peso, los investigadores señalaron que el descenso suele ser moderado en personas con obesidad y no necesariamente superior al que se logra con otras estrategias nutricionales bien estructuradas.
Además, subrayaron que existen pocos estudios con seguimiento a largo plazo, por lo que aún no se puede afirmar que el método garantice resultados sostenidos con el paso de los años.

¿El ayuno intermitente funciona para perder peso?
La especialista Ana Belén Crujeiras, del Instituto de Investigación en Salud de Santiago de Compostela, señala que cuando se realiza de forma adecuada, el ayuno puede inducir un estado de cetosis nutricional. Este proceso implica que el cuerpo utiliza grasa como fuente principal de energía, generando moléculas cetónicas con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Algunas investigaciones asocian este estado con mayor sensación de bienestar y mejor calidad de vida. Sin embargo, en términos estrictos de pérdida de peso en personas con obesidad, el beneficio no supera claramente al de una dieta convencional con control calórico.
Los expertos también advierten que factores como edad, sexo, antecedentes metabólicos y posibles trastornos alimenticios influyen en los resultados. Por ello, no existe una recomendación general válida para todos.
¿Por qué no funciona igual en personas con obesidad?
La obesidad es considerada una enfermedad crónica y multifactorial. No depende únicamente de horarios de comida, sino de genética, entorno, salud metabólica, nivel de actividad física y hábitos sostenidos en el tiempo.
Crujeiras enfatiza que el tratamiento debe ser personalizado y supervisado por profesionales en nutrición o endocrinología. Lo que funciona para una persona puede no ser efectivo para otra.
La revisión científica también advierte que muchos estudios disponibles tienen limitaciones metodológicas y seguimientos relativamente cortos, por lo que no representan la última palabra en el tema.
¿Qué es el ayuno temprano?
El llamado ayuno temprano propone concentrar la ingesta de alimentos en las primeras horas del día, reduciendo la ventana de alimentación a seis u ocho horas y extendiendo el ayuno a 16 o 18 horas.
En lugar de cenar tarde, se priorizan comidas más tempranas, alineando el patrón alimenticio con los ritmos biológicos del cuerpo. Esta estrategia busca mejorar el metabolismo y la regulación hormonal.
Algunas investigaciones sugieren que este patrón puede ser seguro y bien tolerado en adultos sanos, con buena adherencia y sin efectos adversos graves en la mayoría de los casos.
¿Es seguro practicar ayuno intermitente?
El estudio indica que puede ser seguro en ciertos perfiles, pero siempre bajo supervisión médica, especialmente en personas con enfermedades crónicas, diabetes, problemas hormonales o antecedentes metabólicos.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la obesidad es un problema de salud pública global. En 2022, más de 890 millones de personas vivían con obesidad en el mundo. En México, la prevalencia también es alta, lo que ha llevado a implementar políticas como impuestos a bebidas azucaradas y restricciones en la venta de comida chatarra en escuelas.
Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que no existen soluciones mágicas. El ayuno intermitente puede ser una herramienta más dentro de un plan integral, pero no reemplaza cambios sostenidos en alimentación, actividad física y acompañamiento profesional.