Una pelota, un juguete o incluso un trozo de comida pueden quedar atorados en la garganta de una mascota y provocar una emergencia en cuestión de segundos. Reconocer una asfixia en perros y gatos permite actuar con rapidez, pero es importante evitar movimientos bruscos que puedan lastimar al animal o empujar el objeto hacia las vías respiratorias.
La veterinaria Christine Rutter, profesora clínica asociada de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas A&M, explica que un atragantamiento puede confundirse con tos, arcadas, estornudo inverso o regurgitación. La diferencia está principalmente en la capacidad del animal para respirar.
¿Cómo saber si un perro o gato se está asfixiando?
Una mascota que tiene una obstrucción puede mostrarse repentinamente desesperada, llevarse las patas al hocico o intentar expulsar el objeto. Entre las señales más importantes de la asfixia en mascotas se encuentra la dificultad evidente para respirar, ruidos respiratorios anormales, encías azuladas, angustia repentina y ausencia de sonidos al respirar.
El silencio puede ser especialmente grave. Si el animal parece intentar respirar pero no produce ningún sonido, podría tratarse de una obstrucción completa de las vías respiratorias. En cambio, si todavía puede toser o emitir sonidos, significa que existe paso de aire y la situación debe manejarse con cuidado para no empeorarla.
¿Cómo revisar la boca de una mascota?
Si el animal todavía está consciente, la boca puede revisarse únicamente cuando sea seguro hacerlo. Es importante mantener la cabeza controlada y evitar introducir los dedos a ciegas, ya que una mascota asustada puede morder incluso si normalmente es dócil.
Si el objeto se encuentra claramente visible y puede retirarse con facilidad, puede intentarse extraerlo con mucho cuidado. No se debe empujar el objeto hacia el fondo de la garganta ni hacer movimientos repetitivos buscando algo que no se puede ver.
Si el animal se resiste, está muy angustiado o el objeto está profundamente atorado, lo más seguro es buscar atención veterinaria de emergencia.
¿La maniobra J-Stroke sirve para todos los animales?
La maniobra conocida como J-Stroke o extracción externa puede utilizarse en determinadas circunstancias en perros medianos o grandes cuando un objeto redondo queda atrapado.
La técnica consiste en colocar al perro boca arriba y realizar presión externa para intentar desplazar el objeto hacia la boca. Sin embargo, no debe aplicarse de manera generalizada.
Texas A&M señala que esta maniobra no está indicada para gatos ni para perros pequeños debido a las diferencias anatómicas y al riesgo de provocar lesiones.
Las maniobras abdominales similares a la maniobra de Heimlich tampoco cuentan con la misma evidencia que en humanos. Por ello, no deben realizarse repetidamente ni sustituir la atención veterinaria.
¿Qué hacer si la mascota deja de respirar?
Si el animal pierde el conocimiento y deja de respirar, la situación es crítica. Puede requerir reanimación cardiopulmonar (RCP) veterinaria mientras se consigue atención profesional.
Debido a que una RCP incorrecta puede causar lesiones, lo recomendable es aprender previamente las técnicas mediante un curso de primeros auxilios para mascotas. La iniciativa RECOVER ofrece capacitación y protocolos de reanimación veterinaria. Mientras tanto, el traslado a una clínica de emergencia no debe retrasarse.
Que la mascota vuelva a respirar después de expulsar el objeto no significa que el problema haya terminado. La obstrucción puede haber provocado lesiones en la garganta, inflamación o aspiración de material hacia los pulmones. También existe la posibilidad de que hayan quedado fragmentos dentro de las vías respiratorias.
Por eso, una mascota que sufrió una asfixia debe ser valorada por un veterinario incluso si aparentemente se recuperó. Ante una emergencia de este tipo, actuar con rapidez es importante, pero hacerlo de manera segura puede marcar la diferencia.


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