El Aceite de oliva ocupa un lugar importante en la dieta mediterránea, pero su popularidad no se explica únicamente por su sabor. Durante años, investigadores han estudiado si consumirlo habitualmente puede relacionarse con una mejor salud cardiovascular y una vida más larga. Dos revisiones científicas recientes aportan datos relevantes: sus análisis encontraron asociaciones entre un mayor consumo de este producto y una menor frecuencia de ciertos problemas de salud y fallecimientos.
La evidencia resulta llamativa por el tamaño de las poblaciones estudiadas. Sin embargo, hay una precisión importante: los resultados muestran asociaciones estadísticas y no demuestran que consumir aceite de oliva, por sí solo, evite enfermedades o garantice vivir más años. Aun así, permiten entender por qué esta grasa vegetal ocupa un lugar destacado en los patrones de alimentación considerados saludables.
Aceite de oliva: qué encontraron los estudios sobre la salud
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en la revista Clinical Nutrition en diciembre de 2022 examinó la relación entre el consumo de aceite de oliva y cuatro indicadores: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2 y mortalidad por cualquier causa.
El trabajo incluyó 36 estudios y combinó estadísticamente los resultados de 27 investigaciones. Entre los datos analizados había información de 806 mil 203 personas para enfermedades cardiovasculares, 680 mil 239 para diabetes tipo 2 y 733 mil 420 para mortalidad general.
Uno de los resultados más destacados fue que cada incremento de 25 gramos diarios de consumo de aceite de oliva se relacionó con un 16 % menos de riesgo relativo de enfermedad cardiovascular. En el caso de la diabetes tipo 2, la asociación correspondió a una reducción relativa del 22 %. Para la mortalidad por cualquier causa, el descenso asociado fue del 11 %.
La investigación también evaluó el cáncer, pero no encontró una asociación estadísticamente significativa entre el consumo de aceite de oliva y el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Esta diferencia es importante porque evita atribuirle beneficios que los resultados no respaldaron.
¿Cómo se relaciona el aceite de oliva con el corazón y la diabetes?
Las enfermedades cardiovasculares afectan al corazón y los vasos sanguíneos, mientras que la diabetes tipo 2 se caracteriza por dificultades del organismo para utilizar adecuadamente la insulina y regular la glucosa en la sangre. Ambos problemas representan importantes desafíos para la salud pública.
En ese contexto, el Aceite de oliva destaca por su composición de grasas, especialmente ácidos grasos monoinsaturados. Su presencia en la dieta mediterránea suele acompañarse de otros alimentos como verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado.
Por eso, los resultados no deben interpretarse como si añadir una cucharada de aceite fuera suficiente para prevenir enfermedades. Los hábitos alimentarios se relacionan entre sí y también influyen factores como la actividad física, el tabaquismo, el consumo de alcohol y las condiciones individuales de salud.
La revisión de Clinical Nutrition encontró una asociación favorable particularmente consistente para la diabetes tipo 2. No obstante, los autores señalaron diferencias entre los resultados de algunos de los otros indicadores, por lo que todavía existen aspectos que requieren investigación.
Otro metaanálisis relaciona el consumo con la longevidad
Una segunda revisión, publicada en noviembre de 2024 en Food & Function, se concentró en la mortalidad por cualquier causa, las muertes cardiovasculares y los fallecimientos relacionados con el cáncer.
Los investigadores identificaron 14 estudios para su revisión general y utilizaron siete en el metaanálisis. Los resultados relacionaron un mayor consumo de aceite de oliva con un 15 % menos de mortalidad por cualquier causa, un 16 % menos de mortalidad cardiovascular y un 11 % menos de mortalidad por cáncer.
Estas cifras ayudan a comprender por qué el producto se estudia como parte de los patrones alimentarios vinculados con la longevidad. Sin embargo, tampoco prueban que el aceite sea responsable directo de esas diferencias: las personas que lo consumen pueden tener otros hábitos que también influyen en su salud.
¿El aceite de oliva virgen extra es la clave?
El aceite de oliva virgen extra se obtiene mediante procedimientos mecánicos y destaca por sus características de calidad y composición. Sus compuestos naturales, incluidos los polifenoles, son objeto de investigación por su posible participación en distintos procesos relacionados con la salud.
Aun así, las revisiones mencionadas analizaron el consumo de aceite de oliva en general, por lo que no permiten atribuir todas sus cifras exclusivamente a la variedad virgen extra.
Incorporarlo en cantidades adecuadas, utilizarlo en lugar de grasas menos favorables y acompañarlo de una alimentación variada puede formar parte de una estrategia saludable. La evidencia respalda su presencia en patrones alimentarios beneficiosos, pero no lo convierte en un remedio milagroso. El Aceite de oliva puede ser un aliado de la alimentación, siempre dentro de un conjunto de hábitos que también cuide el corazón a largo plazo.




