¿Crees que sudar más te ayuda a adelgazar? La ciencia lo desmiente. Descubre la diferencia entre perder agua y quemar grasa y por qué este mito es falso.
Es uno de los mitos más arraigados del fitness: sudar es sinónimo de quemar grasa. Sin embargo, la fisiología del ejercicio es clara: la sudoración es un mecanismo para enfriar el cuerpo, no para eliminar grasa. Te explicamos la verdad detrás de este error común.
En gimnasios y parques de todo el mundo, es una imagen común: personas entrenando con fajas térmicas, ropa gruesa o plásticos, bajo la creencia de que cuanto más sudan, más grasa están quemando. Este mito, aunque popular, carece de fundamento científico. La verdad es que la sudoración y la quema de grasa son dos procesos biológicos completamente diferentes.
Entender la diferencia es crucial no solo para entrenar de manera más inteligente, sino también para evitar prácticas potencialmente peligrosas como la deshidratación.
¿Qué es el sudor y por qué sudamos?
La sudoración es el mecanismo principal de termorregulación del cuerpo. Cuando hacemos ejercicio o la temperatura ambiental es alta, nuestra temperatura corporal interna aumenta. Para evitar el sobrecalentamiento, las glándulas sudoríparas liberan sudor, que es principalmente agua con pequeñas cantidades de electrolitos como sodio y potasio.
Al evaporarse de la piel, este líquido enfría el cuerpo. Por lo tanto, sudar es una señal de que tu cuerpo está trabajando para mantener una temperatura segura, no de que estás quemando grasa.
«El sudor representa pérdida de agua y electrolitos, no de grasa corporal. La grasa se quema durante el ejercicio, pero ese proceso no tiene relación directa con cuánto se suda».
¿Y qué es la quema de grasa?
La «quema» de grasa es en realidad un proceso metabólico llamado oxidación de grasas. La grasa se almacena en el cuerpo en forma de triglicéridos. Para ser utilizada como energía, el cuerpo debe descomponer estos triglicéridos en ácidos grasos, que luego son transportados a los músculos y «oxidados» dentro de las células para producir ATP (la molécula de energía del cuerpo).
Este proceso ocurre cuando hay un déficit calórico, es decir, cuando se gastan más calorías de las que se consumen. El ejercicio ayuda a crear este déficit, pero la grasa no «sale» a través del sudor. De hecho, un estudio fascinante reveló que cuando la grasa se «pierde», se convierte principalmente en dióxido de carbono (que exhalamos) y agua.
Desmontando los mitos asociados al sudor
La confusión entre sudar y adelgazar ha generado varias creencias erróneas y prácticas ineficaces:
* Mito 1: La pérdida de peso inmediata por sudor es pérdida de grasa.
* Realidad: El peso que se pierde inmediatamente después de una sesión de entrenamiento muy sudorosa es casi en su totalidad peso de agua. Este peso se recupera tan pronto como te rehidratas bebiendo líquidos. No es una pérdida de grasa real y duradera.
* Mito 2: Entrenar en ambientes calurosos quema más grasa.
* Realidad: Entrenar con calor te hará sudar más, pero no aumenta la oxidación de grasas. De hecho, puede ser peligroso, aumentando el riesgo de deshidratación y golpe de calor.
* Mito 3: Las fajas y ropas de sudoración ayudan a adelgazar.
* Realidad: Estos productos solo aumentan la pérdida de líquidos de forma localizada, pero no tienen ningún efecto sobre la grasa corporal. Su uso puede impedir la correcta evaporación del sudor, sobrecalentando el cuerpo y llevando a una deshidratación severa.
* Mito 4: Sudar desintoxica el cuerpo.
* Realidad: Los principales órganos de desintoxicación del cuerpo son el hígado y los riñones. Aunque el sudor contiene trazas mínimas de toxinas, su función principal no es la desintoxicación. La eliminación de desechos a través del sudor es insignificante.
La clave real para perder grasa
Si el objetivo es reducir la grasa corporal, la ciencia apunta a una combinación de dos factores fundamentales, y ninguno de ellos implica forzar la sudoración:
* Déficit calórico sostenido: Consumir menos calorías de las que se gastan a través de una dieta equilibrada y nutritiva es la única forma de obligar al cuerpo a utilizar sus reservas de grasa como energía.
* Ejercicio regular: Tanto el entrenamiento de fuerza como el cardiovascular son importantes. El entrenamiento de fuerza construye músculo, que es metabólicamente más activo y quema más calorías en reposo. El cardio ayuda a aumentar el gasto calórico total.
En conclusión, sudar es una respuesta fisiológica saludable y necesaria durante el ejercicio, pero no debe ser confundida con un indicador de pérdida de grasa. Enfocarse en la consistencia del entrenamiento y en una nutrición adecuada es el único camino científicamente probado para lograr una composición corporal saludable.


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