¿Alguna vez has tocado a otra persona o un objeto y has sentido una descarga eléctrica pequeña, como un «toque«? Es un fenómeno bastante común, pero pocas personas conocen las razones detrás de este curioso evento. La electricidad estática es un concepto ampliamente discutido en la ciencia, pero pocos entienden sus implicaciones en la vida cotidiana.
Este artículo explica qué ocurre en el cuerpo humano cuando experimentamos estos «toques», por qué algunas personas parecen ser más propensas a sufrirlos, y qué se puede hacer para minimizar su presencia. Vamos a adentrarnos en el mundo de las cargas eléctricas y cómo la ciencia nos ayuda a comprender estos fenómenos.
¿Qué es la electricidad estática y cómo afecta al cuerpo humano?
El ser humano es un conductor natural de electricidad. Nuestro cuerpo utiliza impulsos eléctricos para realizar funciones vitales como la comunicación celular, el pensamiento y la motricidad. Estos impulsos, que viajan a través del sistema nervioso, son una forma de energía eléctrica que circula constantemente por el organismo. Sin embargo, el contacto con ciertos objetos o personas puede desencadenar una descarga eléctrica externa, conocida como electricidad estática.
Según la Universidad de Valencia, el cuerpo humano está sometido a un continuo intercambio de cargas eléctricas con la atmósfera y la tierra. A través de este intercambio, absorbemos y liberamos cargas, lo que puede causar la acumulación de electricidad estática en ciertas situaciones. Esto, a su vez, puede originar los famosos «toques» que sentimos al tocar a alguien o un objeto conductor.
¿Por qué algunas personas nos dan «toques«?
La electricidad estática se genera cuando las cargas eléctricas se acumulan en el cuerpo debido a fricción o contacto con materiales que favorecen esta acumulación. Cuando dos objetos o personas entran en contacto, puede haber una transferencia de electrones, lo que genera una diferencia de potencial entre ellos. Esta diferencia de voltaje puede producirse cuando la persona cargada se acerca a otra o a un objeto conductor.
Aunque el voltaje de estas descargas puede llegar a miles de voltios, la intensidad de la corriente es muy baja, por lo que no representan un peligro serio. Sin embargo, los «toques» pueden ser molestos y, en algunos casos, pueden generar un sobresalto. Las descargas son más comunes en lugares con baja humedad, ya que en ambientes secos las cargas no se disipan con facilidad.
La influencia de la fricción y el contacto con materiales
La acumulación de electricidad estática ocurre más fácilmente cuando hay fricción entre ciertos materiales. Por ejemplo, caminar sobre una alfombra o usar ropa sintética como el poliéster o nylon puede aumentar las probabilidades de generar cargas eléctricas. Esto sucede porque estos materiales facilitan la transferencia de electrones al cuerpo humano, provocando que se acumule electricidad estática.
Cuando una persona cargada se acerca a otra, la diferencia de potencial puede generar un pequeño choque eléctrico que se siente como un toque. Es importante destacar que este fenómeno es más frecuente en entornos secos, como durante el invierno, cuando la humedad es baja.
¿Es peligroso el contacto con electricidad estática?
En la mayoría de los casos, la electricidad estática no es peligrosa. Aunque el voltaje de una descarga puede ser alto, la intensidad es tan baja que no representa un riesgo para la salud humana. Sin embargo, en ciertos entornos, como fábricas o centrales eléctricas, la electricidad estática puede ser más peligrosa, ya que puede generar chispas que, en presencia de materiales inflamables, podrían provocar incendios.
Además, aunque la descarga no sea peligrosa, las molestias o el sobresalto que provoca pueden ser incómodas, especialmente si se producen en momentos inesperados.
¿Cómo evitar los “toques” de electricidad estática?
La electricidad estática es inevitable en muchos casos, pero existen varias medidas para minimizar sus efectos y evitar las incómodas descargas. Algunas de las recomendaciones incluyen:
- Control de la humedad: Mantener un nivel de humedad ambiental superior al 50% puede ayudar a disipar la electricidad estática. Esto se puede lograr utilizando humidificadores en el hogar o lugar de trabajo.
- Conexión a tierra de superficies metálicas: Si trabajas en un entorno donde hay equipos metálicos, asegúrate de que estos estén conectados a tierra. Esto puede prevenir la acumulación de electricidad estática en mesas, sillas y otros elementos.
- Uso de ropa adecuada: Evita el uso de ropa sintética, como el poliéster y el nylon, ya que favorecen la acumulación de electricidad estática. Opta por prendas de algodón o lana, que son menos propensas a generar cargas eléctricas.
- Hidratación de la piel: La sequedad en la piel aumenta la acumulación de electricidad estática. Utilizar cremas hidratantes puede ayudar a reducir este problema.
- Evitar el arrastre de pies: Cuando caminas por superficies con alfombra, evita arrastrar los pies, ya que esto facilita la acumulación de cargas.
- Uso de productos antiestáticos: En algunos casos, se recomienda usar productos antiestáticos en superficies que tienden a acumular electricidad, como alfombras o muebles.
Aunque los “toques” de electricidad estática son comunes, comprender la ciencia detrás de este fenómeno nos ayuda a ver que, en la mayoría de los casos, no representan un riesgo significativo para la salud. Sin embargo, el conocimiento sobre cómo reducir la acumulación de cargas eléctricas puede mejorar la comodidad de nuestra vida diaria, especialmente en ambientes laborales o domésticos donde este fenómeno es más frecuente.
Con las recomendaciones adecuadas, es posible reducir los efectos molestos de la electricidad estática y vivir de manera más cómoda, sin tener que sufrir los inesperados «toques» de electricidad.
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