domingo, febrero 8, 2026

¿La educación protege al cerebro del envejecimiento? Esto revela la ciencia

En 1972, Gran Bretaña decidió extender el período de educación obligatoria de sus niños de 15 a 16 años. Esta medida creó lo que algunos científicos llaman un “experimento natural” que ofrece una ventana única para estudiar el efecto de la educación en la salud cerebral a largo plazo. Más de cincuenta años después, un reciente estudio del Centro Médico de la Universidad de Radboud (Radboudumc), en los Países Bajos, concluye que este año adicional de educación no parece influir en el envejecimiento del cerebro en la vida adulta.

El experimento natural: ¿Protege la educación al cerebro?

Durante mucho tiempo, los estudios han asociado un nivel educativo alto con la llamada “resiliencia cerebral” o la capacidad del cerebro para resistir mejor el desgaste natural del tiempo. Se pensaba que a mayor educación, más robusto se volvería el cerebro frente al envejecimiento. Por ello, los investigadores de Radboudumc decidieron observar el impacto de un año extra de estudios escolares en la estructura cerebral, usando datos de resonancias magnéticas de más de 30,000 adultos británicos, tomados varias décadas después de la reforma educativa de 1972.

“Esperábamos ver una diferencia en la estructura del cerebro en aquellos que recibieron ese año adicional de educación en comparación con los que no”, comentó Nicholas Judd, coautor del estudio. Sin embargo, los resultados desafiaron las expectativas.

¿Qué encontraron las resonancias magnéticas?

Los investigadores estudiaron varios indicadores de salud cerebral en los escaneos de resonancia magnética, buscando señales de envejecimiento en áreas como:

  • Volumen total del cerebro: Refleja la cantidad de tejido cerebral presente.
  • Área de superficie cerebral: Representa el tamaño y complejidad de la corteza.
  • Grosor cortical: Una medida de la densidad de la capa externa del cerebro.
  • Difusión de agua en el cerebro: Un marcador del deterioro de las conexiones cerebrales.

Los resultados mostraron que el año adicional de educación no produjo diferencias en estas medidas entre quienes se beneficiaron de la extensión escolar y quienes no. 

En palabras de Rogier Kievit, otro de los autores: “Tal vez la educación aumente temporalmente el tamaño del cerebro, pero con el tiempo regresa a su tamaño original. Es como hacer ejercicio: los músculos pueden mejorar en un periodo específico, pero años después esos cambios ya no son visibles”.

Educación y salud cerebral: ¿cuál es el verdadero impacto?

La conclusión de este estudio no descarta los beneficios de la educación, pero plantea interrogantes sobre el vínculo directo entre educación y salud cerebral en el envejecimiento. Según Kievit, puede ser que “la educación tenga beneficios temporales en la estructura cerebral, que se reflejan en un mejor rendimiento cognitivo durante la juventud, pero estos efectos no se sostienen con el paso de los años”.

Además, es posible que existan cambios neurológicos a nivel microscópico, es decir, en las conexiones neuronales o en la química cerebral, que no son detectables con una resonancia magnética estándar. Esto sugiere que la relación entre educación y salud cerebral es más compleja de lo que se pensaba.

¿Entonces, cómo se protege el cerebro del envejecimiento?

Si bien la educación en sí misma no parece ofrecer una protección directa a largo plazo contra el envejecimiento cerebral, existen otras estrategias que, según la ciencia, ayudan a mantener el cerebro saludable:

  • Actividad física regular: El ejercicio estimula la circulación, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y promueve la plasticidad cerebral.
  • Nutrición balanceada: Dietas ricas en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes pueden proteger el cerebro.
  • Estímulo mental constante: Realizar actividades que desafíen la mente, como aprender nuevas habilidades, resolver rompecabezas o tocar instrumentos musicales, ayuda a mantener la función cognitiva.
  • Interacción social: La conexión con otras personas, la participación en actividades sociales y el voluntariado pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
  • Control de estrés: Practicar la meditación o técnicas de respiración profunda ayuda a reducir el estrés y a mejorar el bienestar general.

El valor de la educación va más allá del cerebro

Aunque este estudio indica que el impacto de un año adicional de educación no se traduce en diferencias estructurales a largo plazo en el cerebro, la educación sigue siendo valiosa. Las personas que obtienen niveles más altos de educación suelen gozar de mejores condiciones de salud, mayor estabilidad laboral y acceso a recursos que benefician su calidad de vida. 

Además, es sabido que una mayor educación favorece el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales, que pueden ayudar a mantener la mente activa a lo largo del tiempo.

Más allá de la educación, cuidar el cerebro es un esfuerzo constante

La educación es solo un aspecto en la compleja ecuación de la salud cerebral. Aunque este estudio sugiere que un año adicional de escuela no evita el envejecimiento del cerebro, existen muchas otras prácticas que sí pueden tener efectos positivos. 

Adoptar un estilo de vida saludable, mantener una dieta balanceada y rodearse de estímulos mentales son factores que juegan un papel importante en el bienestar general y en la protección del cerebro contra el paso del tiempo.

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Georgina Balam
Georgina Balam
Georgina Balam es nuestra editora experta en la sección de Espectáculos y Entretenimiento. Con una sólida experiencia en la creación de contenido digital, se distingue por ofrecer información veraz y oportuna a nuestra audiencia. Su conocimiento y autoridad en la industria del entretenimiento aseguran que nuestros lectores reciban las noticias más fiables y actualizadas.
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