Un estudio reciente de NYU Langone Health revela que el riesgo promedio de desarrollar demencia después de los 55 años es del 42%, superando las estimaciones previas que rondaban entre el 14% y el 23%. En el caso de las mujeres, el riesgo alcanza el 48%, mientras que para los hombres es del 35%. Estas cifras alarmantes, junto con la proyección de que los casos podrían duplicarse para 2060, exigen una mayor conciencia y acción inmediata.
La demencia, que afecta actualmente a más de 6 millones de personas en Estados Unidos y causa más de 100,000 muertes anuales, está ligada a un envejecimiento poblacional acelerado y factores como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y malos hábitos alimenticios.
¿Por qué las mujeres tienen mayor riesgo de demencia?
El estudio destaca que las mujeres tienen una mayor probabilidad de desarrollar demencia debido a su mayor esperanza de vida. Más años de vida implican mayor exposición a los factores de riesgo. Además, las mujeres son más propensas a padecer enfermedades relacionadas con el deterioro cognitivo, como el Alzheimer de inicio tardío.
Entre las poblaciones más vulnerables también se encuentran:
- Personas mayores de 75 años.
- Individuos afroamericanos, por factores genéticos y desigualdades en atención médica.
- Portadores del gen APOE 4, relacionado con un mayor riesgo de Alzheimer.
La importancia de la prevención y la detección temprana
Aunque no existe una cura definitiva para la demencia, los especialistas señalan que identificar los síntomas en las primeras etapas permite a los pacientes y sus familias planificar mejor su cuidado. Según el estudio, la edad promedio del diagnóstico es de 81 años, pero un 17% de los casos se detectan antes de los 75.
Cambios en el estilo de vida que reducen el riesgo
- Controlar la presión arterial: Evitar picos hipertensivos puede prevenir el daño cerebral.
- Dieta balanceada: Una alimentación rica en antioxidantes y grasas saludables contribuye a la salud cognitiva.
- Ejercicio regular: Mantenerse activo física y mentalmente reduce la posibilidad de deterioro.
- Dormir adecuadamente: La calidad del sueño es crucial para el funcionamiento cerebral.
- Atender la pérdida auditiva: Solo el 33% de quienes sufren de pérdida auditiva usan dispositivos correctivos, lo cual puede acelerar el deterioro cognitivo.
Un llamado a la acción para reducir desigualdades
El estudio también resalta la necesidad de mejorar el acceso a la atención médica y a dispositivos auditivos asequibles, especialmente para comunidades marginadas. Reducir las brechas raciales en el diagnóstico y tratamiento de la demencia será clave para enfrentar esta creciente crisis de salud pública.
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