El uso de pantallas —televisores, tabletas, celulares, computadoras— se ha convertido en parte de la vida cotidiana de niños y niñas, y puede ser una herramienta educativa o de entretenimiento valiosa. Sin embargo, el exceso de tiempo frente a pantallas está asociado a consecuencias negativas para la salud física, emocional y social de los pequeños, especialmente cuando se prolonga sin supervisión ni límites claros.
Expertos en pediatría y psicología coinciden en que aprender a regular el tiempo frente a dispositivos es esencial para promover un desarrollo saludable y equilibrado.
Cómo afecta el exceso de pantallas al cuerpo de los niños
Diversos estudios muestran que pasar muchas horas frente a una pantalla aumenta el riesgo de sedentarismo, principal factor de sobrepeso y obesidad infantil. La falta de movimiento también contribuye a problemas musculares, posturales y dolores en cuello y espalda, cada vez más comunes incluso en niños pequeños.
Además, la exposición prolongada a pantallas reduce la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, provocando insomnio, dificultad para conciliar el sueño y menor calidad de descanso.
Consecuencias en el desarrollo emocional y social
El tiempo excesivo frente a pantallas puede limitar las interacciones cara a cara, fundamentales para aprender habilidades sociales como la empatía, la resolución de conflictos y la comunicación asertiva. También se relaciona con mayor riesgo de ansiedad, depresión, irritabilidad y problemas de conducta, especialmente cuando el uso de pantallas interfiere con otras actividades importantes como jugar al aire libre, leer o conversar en familia.
En niños pequeños, además, la exposición pasiva a contenidos audiovisuales puede retrasar el desarrollo del lenguaje y la capacidad de atención, afectando su rendimiento escolar.
Cuánto tiempo frente a pantallas es seguro según la edad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan:
- Menores de 2 años: evitar el uso de pantallas, salvo videollamadas para mantener vínculos afectivos.
- Entre 2 y 5 años: máximo 1 hora al día, siempre con contenidos de calidad y acompañados por un adulto.
- Mayores de 6 años: establecer límites coherentes con un estilo de vida saludable que incluya actividad física, horas adecuadas de sueño y tiempo para otras actividades.
Estas recomendaciones son orientativas: más allá de las horas, la clave es equilibrar el uso de pantallas con otras experiencias necesarias para el desarrollo integral.
Estrategias para regular el uso de pantallas en casa
Para ayudar a los niños a tener un vínculo saludable con la tecnología, los expertos proponen:
- Crear zonas sin pantallas: como el comedor y las habitaciones, para promover el descanso y las conversaciones familiares.
- Establecer horarios: limitar el uso de pantallas a ciertos momentos del día, evitando especialmente su uso antes de dormir.
- Acompañar el consumo de contenidos: ver programas, series o videos junto a los niños permite conversar sobre lo que ven y enseñarles a pensar críticamente.
- Proponer actividades alternativas: juegos al aire libre, deportes, manualidades o lectura ayudan a equilibrar el tiempo de ocio y fomentan habilidades sociales y motoras.
- Dar el ejemplo: los niños imitan a los adultos, por lo que es importante que los padres también limiten su propio tiempo frente a pantallas.
Tecnología con equilibrio para un desarrollo saludable
La tecnología forma parte de la vida moderna y no es necesario eliminarla, sino enseñarle a los niños a usarla de manera equilibrada. Con límites claros, actividades variadas y acompañamiento afectivo, es posible aprovechar los beneficios de las pantallas sin que interfieran en el bienestar físico y emocional de los niños.


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