Mi primera experiencia cuidando una planta fue con un palo de Brasil. Creía que era perfecto: resistente, de bajo mantenimiento y elegante. Me duró apenas dos meses. No solo se secó… también se quemaron sus hojas.
Durante años pensé que había fallado por descuido, hasta que descubrí que mi error no fue la falta de riego, sino la forma de hacerlo. Y aquí es donde muchas personas se equivocan sin saberlo.
El error más común: mojar las hojas
De acuerdo con expertos como Planfor y Palo de Agua, regar directamente sobre las hojas es un error fatal.
- Si las hojas quedan húmedas y reciben sol, aparecen manchas de quemaduras solares.
- Si quedan mojadas durante la noche, la humedad favorece hongos y moho.
En pocas palabras: el agua debe ir a la tierra, no a las hojas.
¿Cuándo es mejor regar tus plantas?
El horario del riego es otro factor decisivo. Según el Jardín Botánico de la UNAM, la mejor hora depende del tipo de planta:
- Suculentas y cactus: de tarde o noche, porque es cuando realizan su intercambio gaseoso.
- Plantas de interior: al amanecer, ya que el sol activa su metabolismo y aprovechan mejor el agua.
Lo importante es adaptar el riego a la especie y al entorno en el que crece.
Otros errores comunes al regar plantas
Cuidar plantas va más allá de echarles agua de vez en cuando. Estos son los fallos más frecuentes:
1. Temperatura del agua
Debe ser a temperatura ambiente. Si está demasiado fría o caliente, provoca un shock térmico que daña las raíces.
2. Riego sin revisar la tierra
Nunca riegues sin antes comprobar que la tierra esté seca al tacto. Si aún está húmeda, mejor espera.
3. Riegos superficiales
Más vale un riego profundo cada dos semanas que mojar un poco todos los días. Así, las raíces crecen más fuertes.
4. Exceso de agua
El agua acumulada en la maceta asfixia las raíces. Por eso son clave los orificios de drenaje en la base.
Cuidar plantas es como cuidar amigos
Con el tiempo entendí que las plantas, como las personas, necesitan atención constante. No basta con “darles agua”, hay que conocer sus necesidades. Al igual que en un videojuego o al cuidar mascotas, cada especie tiene reglas diferentes.
Mi palo de Brasil murió, pero me dejó la mejor lección de jardinería: regar no es suficiente; hay que regar bien.
Si tus plantas se secan o sus hojas se queman, el problema quizá no sea falta de agua, sino cómo la aplicas. Evita mojar las hojas, cuida la temperatura del agua y ajusta el riego según la especie. Así, tu hogar estará siempre lleno de vida verde.


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