Una cacería internacional está en marcha para capturar a Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco, México. Acusado de ser un líder criminal para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), su caso expone una profunda crisis de corrupción.
En un caso que ilustra los más altos niveles de presunta corrupción y penetración del crimen organizado en las instituciones de seguridad de México, las autoridades han lanzado una operación internacional para localizar y detener a Hernán Bermúdez Requena, un exjefe policial de alto rango ahora convertido en fugitivo. La solicitud de una Ficha Roja a Interpol confirma la gravedad de las acusaciones y la sospecha de que ha huido del país.
De jefe de policía a presunto líder de cártel
Hernán Bermúdez, conocido en el mundo criminal como ‘El Comandante H’, está acusado de ser el cabecilla de «La Barredora», una violenta organización delictiva que opera como brazo armado del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Este grupo se dedica a actividades como la extorsión y el robo de combustible, conocido como «huachicoleo».
Lo que hace este caso particularmente explosivo es el cargo que ocupaba Bermúdez: fue Secretario de Seguridad Pública del estado de Tabasco, nombrado durante la administración de Adán Augusto López, una figura de primer nivel en la política mexicana que llegó a ser Secretario de Gobernación a nivel federal. Esta conexión política añade una capa de complejidad y escrutinio público al escándalo.
Las revelaciones de «Guacamaya Leaks»
Las acusaciones contra Bermúdez no son nuevas. La información que lo vincula con el CJNG salió a la luz por primera vez en 2022, gracias a los «Guacamaya Leaks», una masiva filtración de documentos clasificados de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) de México, obtenida por un grupo de hacktivistas.
En su momento, varios medios de comunicación y periodistas de investigación reportaron extensamente sobre estos documentos de inteligencia militar que señalaban a Bermúdez y otros mandos. Sin embargo, a pesar de la contundencia de las revelaciones, la reacción oficial fue prácticamente nula.
Inacción institucional y una fuga anunciada
El aspecto más alarmante del caso es la cronología de los hechos, que sugiere una grave falla institucional o, peor aún, un encubrimiento.
- Octubre 2022: La inteligencia militar, revelada por los «Guacamaya Leaks», ya vinculaba a Bermúdez con el CJNG.
- 2022-2023: A pesar de la exposición pública, Bermúdez negó las acusaciones y permaneció en su cargo durante más de un año, con el aparente respaldo de la clase política que lo nombró.
- Enero 2024: Bermúdez finalmente renuncia a su puesto en medio de una ola de violencia que azotaba el estado de Tabasco.
- Meses después: Se emite una orden de aprehensión en su contra, pero para entonces, ya se encontraba prófugo.
«Se han hecho gestiones ya con Interpol. Yo creo que si me preguntas, ¿qué hace falta? Yo respondería: agarrar a esos líderes.» – Declaración de un comandante militar sobre la búsqueda de Bermúdez.
Esta secuencia de eventos plantea preguntas inquietantes. No se trató de una falta de información, sino de una aparente falta de voluntad política para actuar sobre inteligencia creíble y reportajes públicos. La inacción de las autoridades durante un periodo crítico le proporcionó a Bermúdez el tiempo necesario para orquestar su desaparición.
El caso de ‘El Comandante H’ trasciende la historia de un solo funcionario corrupto. Se ha convertido en un símbolo de la crisis de confianza en las instituciones de seguridad y justicia, donde la línea entre quienes deben proteger a la ciudadanía y quienes la aterrorizan parece, en ocasiones, peligrosamente borrosa. La cacería internacional no solo busca a un hombre, sino también respuestas sobre cómo un presunto líder criminal pudo operar desde la cima del poder.


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