Montgomery, la capital de Alabama, se preparaba para un fin de semana festivo. El ambiente era de celebración: partidos de fútbol universitario, la Feria Nacional y el bullicio de los bares llenaban las calles del distrito nocturno. Pero a las 11:30 de la noche del sábado, la alegría se transformó en pánico cuando los disparos comenzaron a resonar.
Según informó la policía local, dos grupos rivales abrieron fuego entre sí en medio de una multitud, sin importar las vidas inocentes a su alrededor. El resultado fue devastador: dos personas murieron y 12 resultaron heridas, entre ellas un menor en estado crítico.
“No tuvieron respeto por la vida humana”
El jefe de policía James Graboys describió el suceso como un “tiroteo masivo” y aseguró que las víctimas fueron alcanzadas cuando intentaban huir del caos.
“Esto fue entre dos grupos que básicamente se disparaban entre sí en medio de una multitud”, explicó.
El alcalde Steven Reed lamentó profundamente el suceso y destacó que había agentes de policía a solo 15 metros de distancia cuando comenzó el tiroteo.
“Estos individuos no tenían respeto por la vida humana”, declaró indignado.
La policía sigue revisando grabaciones de cámaras de seguridad y entrevistando a testigos, pero hasta el domingo por la mañana no se habían reportado arrestos.
Montgomery bajo tensión: una ciudad marcada por la violencia
El tiroteo ocurrió durante un fin de semana particularmente concurrido, con varios eventos deportivos y culturales que atraían a miles de personas. La zona donde se desató la balacera es conocida por su vida nocturna activa, lo que aumentó el riesgo de víctimas colaterales.
Los habitantes de Montgomery despertaron con miedo e indignación. En redes sociales, los residentes exigieron mayor seguridad y control de armas, recordando que Alabama ha sido escenario de varios tiroteos en los últimos años.
La violencia armada en Estados Unidos continúa siendo un tema de preocupación nacional. De acuerdo con datos del Gun Violence Archive, el país ha registrado más de 500 tiroteos masivos en lo que va del año, cifra que mantiene en alerta a las autoridades locales y federales.
Una herida abierta que exige acción
El jefe Graboys aseguró que las autoridades harán “todo lo necesario para reunir cada evidencia y perseguir a quien esté involucrado”.
Sin embargo, la ciudadanía teme que el caso se sume a una larga lista de tragedias sin resolver que reflejan un problema más profundo: la cultura de las armas y la falta de medidas efectivas para prevenir la violencia.
Mientras las familias de las víctimas se enfrentan al dolor, Montgomery se une en duelo y exige respuestas. Las calles que anoche fueron escenario de terror hoy están llenas de velas, flores y oraciones. Una vez más, la violencia armada ha dejado su marca imborrable en el corazón de Alabama.


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