La lucha del albergue Pergatuzoo pasó de la protesta en las calles a una batalla en los tribunales. Los responsables del refugio acudieron a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para denunciar formalmente la extorsión del CJNG y, de manera crucial, la presunta colusión de policías en su contra.
La movilización por el Albergue Pergatuzoo culminó este martes con un paso fundamental en la búsqueda de justicia: la presentación de una denuncia formal ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX). Los líderes de la protesta se presentaron en el «búnker» de la institución para detallar las amenazas de extorsión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y las graves acusaciones de complicidad contra elementos policiales del Estado de México.
Este acto formaliza la querella y obliga al sistema de justicia a dar una respuesta. La decisión de presentar la denuncia en la CDMX y no en la jurisdicción donde ocurrieron los hechos (Nicolás Romero, Edomex) es una clara muestra de la desconfianza de las víctimas hacia las autoridades locales y una apuesta por la mayor capacidad y autonomía de la fiscalía capitalina.
Los dos pilares de la denuncia
La querella presentada se sostiene sobre dos ejes criminales interconectados que dibujan un panorama de terror y abandono institucional. La Extorsión del Crimen Organizado: La denuncia detalla el modus operandi del CJNG, que exige un pago de 50,000 pesos mensuales «por derecho de piso». Se incluyen las amenazas explícitas de asesinar a los más de 2,500 animales del refugio si no se cumple con el pago, así como amenazas de muerte directas contra los voluntarios y sus familias.
La Complicidad de la Autoridad: Este es el punto más grave y el que representa un mayor desafío para el sistema de justicia. La denuncia acusa formalmente a policías de haber robado donativos (alimento y dinero) que eran para el albergue, después de que los voluntarios les pidieran ayuda. Se les acusa de actos de hostigamiento y de retener ilegalmente a uno de los denunciantes, agravando la vulnerabilidad del refugio.
El reto para la Fiscalía y el sistema de justicia
La recepción de esta denuncia coloca a la FGJCDMX frente a un complejo desafío legal y de jurisdicción. Deberá determinar si tiene competencia para investigar delitos cometidos en otra entidad federativa o si debe turnar el caso a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) o incluso a la Fiscalía General de la República (FGR) por tratarse de delincuencia organizada.
«Denuncian presuntos actos de hostigamiento, así como extorsiones. Solicitan que se garantice la seguridad de las personas que integran el albergue.» – Motivo de la marcha y denuncia, según reporte de la SSC.
Independientemente de la ruta procesal, la presión pública exige resultados. Organizaciones como el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX han documentado un alarmante aumento en delitos como la extorsión y el fraude, y ofrecen acompañamiento para iniciar denuncias, subrayando la necesidad de fortalecer la confianza en las instituciones.
El caso Pergatuzoo se ha convertido en una prueba de fuego. La capacidad del sistema de justicia para investigar no solo a un poderoso cártel, sino también a sus propios agentes presuntamente corruptos, será observada de cerca por una sociedad civil cada vez más vigilante y menos dispuesta a tolerar la impunidad.


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