Inseguridad es la palabra que más se repite entre vecinos y comerciantes que transitan diariamente por el parque lineal Ecoducto Río de la Piedad, un espacio ubicado sobre el camellón central del Viaducto Miguel Alemán que atraviesa las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, donde, pese a los esfuerzos de rehabilitación urbana realizados por el gobierno capitalino, la percepción de riesgo ha ido en aumento debido a robos, falta de vigilancia y deterioro del mobiliario urbano.
La historia que relatan los habitantes no es reciente ni aislada, sino una suma de incidentes cotidianos que han transformado lo que debería ser un corredor verde seguro en un punto donde muchos prefieren evitar caminar durante ciertas horas del día.
Un espacio renovado que enfrenta problemas de seguridad
El Ecoducto Río de la Piedad ha sido objeto de trabajos de mejora que incluyen limpieza, reforestación y colocación de nuevas plantas, sin embargo, la inseguridad se mantiene como una preocupación constante debido a la falta de vigilancia efectiva y al deterioro progresivo de elementos clave como luminarias y casetas de seguridad que actualmente permanecen sin uso o en mal estado.
Vecinos señalan que el crecimiento de vegetación en algunas zonas ha reducido la visibilidad, creando áreas donde la vigilancia natural es casi inexistente, lo que facilita situaciones de riesgo durante horarios con poca afluencia de personas, especialmente por la noche y en la madrugada.
Inseguridad en el parque lineal Viaducto y testimonios de vecinos
A mitad del recorrido urbano, la inseguridad se vuelve más evidente en los testimonios de quienes viven o trabajan cerca del Viaducto, donde una comerciante relató un caso reciente de robo ocurrido en pleno horario matutino, cuando un joven fue despojado de su celular mientras caminaba por el Ecoducto antes de las 10 de la mañana, un hecho que refleja que los incidentes no se limitan a la noche, sino que también ocurren en horas de alta actividad.
Por su parte, otros habitantes mencionan la falta de botes de basura y la acumulación de residuos como un problema adicional que contribuye a una sensación de abandono, mientras que la ausencia de iluminación en tramos de varias calles refuerza la percepción de riesgo constante.
Falta de alumbrado y mantenimiento urbano
Uno de los factores más repetidos al hablar de inseguridad es la falta de alumbrado público, ya que en varios tramos del parque lineal las luminarias no funcionan debido al robo de cableado, lo que deja amplias zonas completamente en penumbra durante la noche, afectando tanto a peatones como a ciclistas que utilizan el espacio como vía de paso.
De acuerdo con trabajadores del área de servicios urbanos, este problema no es nuevo, ya que el robo de infraestructura eléctrica ha impedido que el sistema de iluminación se mantenga operativo de forma constante, lo que genera un ciclo de reparación y vandalismo difícil de romper.
Inseguridad y deterioro del espacio público en CDMX
La inseguridad también se vincula con otros factores como el uso del espacio por personas en situación de calle, la falta de mantenimiento constante y el robo de plantas y mobiliario urbano, lo que ha generado una percepción de abandono en algunas zonas del parque lineal Viaducto.
Aunque el lugar ha sido intervenido con labores de jardinería y limpieza, vecinos señalan que estas acciones no han sido suficientes para garantizar un entorno seguro, especialmente porque las casetas de vigilancia permanecen sin uso y no se observa presencia constante de elementos de seguridad.
En este contexto, la relación entre mantenimiento urbano y seguridad se vuelve evidente, ya que un espacio descuidado tiende a generar mayores oportunidades para actos delictivos o conductas incívicas.
El reto de recuperar la seguridad en espacios compartidos
El caso del Ecoducto Río de la Piedad refleja un desafío más amplio en la Ciudad de México: cómo mantener espacios públicos seguros cuando estos atraviesan múltiples alcaldías y requieren coordinación constante entre autoridades locales.
La inseguridad en este tipo de corredores urbanos no solo afecta la movilidad peatonal, sino también la percepción general de los espacios verdes como lugares de convivencia, descanso y tránsito seguro.
Vecinos insisten en que, además de las mejoras estéticas, es necesario reforzar la vigilancia, garantizar iluminación funcional y establecer sanciones efectivas contra el vandalismo y el robo de infraestructura, con el fin de evitar que el deterioro continúe avanzando.
Un espacio que necesita más que solo renovación visual
El futuro del parque lineal Viaducto dependerá de la capacidad de las autoridades para transformar la inseguridad en una prioridad real dentro de la gestión urbana, ya que los esfuerzos de reforestación y embellecimiento, aunque importantes, no son suficientes si no van acompañados de estrategias de protección y mantenimiento continuo.
Mientras tanto, los habitantes continúan adaptando sus rutinas, evitando ciertas zonas en horarios específicos y esperando que las condiciones mejoren en un espacio que, pese a su potencial ambiental y urbano, sigue marcado por la sensación de riesgo.


TE PODRÍA INTERESAR