Un terrible feminicidio infantil ha conmocionado a Chimalhuacán, Estado de México. Una niña de solo 2 años, de nombre Leticia, fue presuntamente asesinada por su madre y su padrastro. El horror fue descubierto gracias al inmenso valor de su hermana de 6 años, quien se atrevió a denunciar los hechos.
CHIMALHUACÁN, EDOMEX.- En medio de la oscuridad de uno de los crímenes más atroces imaginables, ha surgido una luz de valentía. El feminicidio de la pequeña Leticia, de 2 años, en la colonia Corte Lomas de San Pablo, ha dejado al descubierto una historia de maltrato y crueldad, pero también de la increíble fortaleza de su hermana mayor, una niña de 6 años que se convirtió en la única voz de la víctima.
La historia ha generado una ola de indignación y tristeza, pero también de admiración por la pequeña que rompió el silencio y permitió que se iniciara el camino hacia la justicia.
El Relato del Horror y el Descubrimiento
Según los informes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), la pequeña Leticia habría sido asesinada el 24 de junio, pero su cuerpo no fue localizado sino hasta el 2 de julio. Durante más de una semana, el crimen permaneció oculto dentro de la propia casa familiar.
Fue la hermana de 6 años quien, finalmente, le contó a su abuela paterna lo que había sucedido. La abuela, a su vez, dio aviso a las autoridades, quienes se presentaron en el domicilio marcado con el número 98 de la calle Ciruelo.
Allí, los agentes hicieron un descubrimiento espantoso: el cuerpo de la niña de 2 años había sido enterrado dentro de la vivienda, en un intento de los presuntos culpables por ocultar el crimen. Informes iniciales señalan que la causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico severo , y una versión apunta a que la herida fue provocada con un machete.
Los Presuntos Culpables y un Historial de Negligencia
Los presuntos responsables del feminicidio, la madre Alma Sofía «N», de 22 años, y el padrastro Brayan Jesús «N», de 23, fueron detenidos. Actualmente se encuentran en el penal de Neza Bordo bajo prisión preventiva, mientras un juez determina su situación jurídica.
Vecinos de la zona han relatado a medios que las niñas vivían en condiciones de abandono y maltrato. A menudo se les veía solas en la calle, y eran los propios vecinos quienes les daban de comer.
«La hermana de la pequeñita que lamentablemente perdió la vida fue quien denunció el hecho a su abuela paterna y la abuela dio aviso a las autoridades de Chimalhuacán».
Este caso ha puesto de relieve no solo la violencia extrema que puede ocurrir en el seno familiar, sino también la importancia de las redes de apoyo comunitarias y la valentía de quienes se atreven a denunciar. Mientras el sistema de justicia procesa a los presuntos culpables, la sociedad se queda reflexionando sobre la historia de una niña de 6 años que, enfrentada a un horror inimaginable, eligió ser la voz de su hermana.


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