Los homicidios en Baja California han marcado durante años el pulso de la violencia en el norte de México. Calles, colonias y zonas comerciales de ciudades como Tijuana se convirtieron en símbolos de una crisis de seguridad persistente. Sin embargo, los datos más recientes muestran un cambio significativo en esa narrativa.
De acuerdo con cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), el homicidio doloso en la entidad se redujo 42 por ciento entre octubre de 2024 y diciembre de 2025. El promedio diario pasó de 7.13 asesinatos a 4.13, una disminución que no se registraba desde hace varios años y que marca un punto de inflexión en la estrategia de seguridad regional.
La reducción de homicidios en Baja California, en cifras
Durante una conferencia presidencial realizada en Tijuana, la titular del SNSP, Marcela Figueroa, detalló que esta reducción no es un dato aislado. En el mismo periodo, los delitos de alto impacto bajaron 32 por ciento, al pasar de 26 a 17.6 incidentes diarios, el promedio más bajo en los últimos ocho años.
Este descenso coloca a Baja California en un escenario distinto al que predominó durante la última década, cuando la entidad figuraba de manera constante entre los estados con mayores índices de violencia letal.
Del segundo al tercer lugar nacional en homicidios
El secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, explicó que, como resultado de esta tendencia, Baja California pasó del segundo al tercer lugar nacional en homicidios dolosos.
Más allá del ranking, el dato refleja una contención real del delito. Entre octubre de 2024 y diciembre de 2025, las autoridades reportaron:
- 5,509 personas detenidas
- 1,253 armas decomisadas
- Tres laboratorios de drogas químicas desmantelados
Estas acciones, de acuerdo con las autoridades federales, forman parte de una estrategia de intervención focalizada en puntos críticos del estado.
Homicidios en Baja California y el combate a la extorsión
A mitad de este nuevo panorama, los homicidios en Baja California no pueden analizarse sin considerar otro delito clave: la extorsión. García Harfuch subrayó que, desde la implementación de la estrategia nacional contra este delito, la extorsión se redujo 50 por ciento en la entidad.
En este proceso se desarticularon 20 bandas criminales que operaban principalmente en zonas comerciales y de alta actividad económica. Uno de los casos más relevantes fue la detención de Alberto “N” y Fabián “N”, quienes extorsionaban a comerciantes de la Central de Abastos de Tijuana.
La disminución de la extorsión no solo impacta la economía local, también reduce los conflictos violentos asociados a disputas territoriales y cobros ilegales.
El factor Tijuana en la estrategia de seguridad
Tijuana ha sido históricamente uno de los municipios con mayor incidencia de homicidio doloso en México. Por ello, los operativos implementados en esta ciudad han tenido un peso determinante en la reducción general de la violencia en el estado.
La coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales permitió concentrar recursos en zonas de mayor riesgo, atacar estructuras criminales y debilitar redes que operaban con relativa impunidad.
Este enfoque territorial explica, en parte, por qué los homicidios en Baja California muestran una tendencia a la baja sostenida y no solo fluctuaciones temporales.
¿Es sostenible la reducción de la violencia?
Aunque las cifras son positivas, especialistas advierten que el reto ahora es mantener la tendencia. La historia de la seguridad en México demuestra que los avances pueden revertirse si no se consolidan con políticas de largo plazo.
Factores como la continuidad de los operativos, el fortalecimiento de las policías locales y la atención a las causas sociales del delito serán determinantes para evitar un repunte en los homicidios en Baja California.
Un cambio de rumbo en los homicidios en Baja California
La reducción del 42 por ciento en homicidio doloso no elimina los desafíos, pero sí redefine el punto de partida. Baja California deja de ser únicamente una referencia de violencia para convertirse en un caso de estudio sobre contención del delito.
Si esta tendencia se mantiene, los homicidios en Baja California podrían dejar de dominar los titulares por su gravedad y comenzar a ser analizados como un ejemplo de cómo una estrategia coordinada puede alterar el curso de la inseguridad.


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