Omar García Harfuch, actual titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), confirmó esta mañana que Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco, ha sido investigado desde septiembre de 2024 por sus presuntos vínculos con el grupo criminal La Barredora y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Un funcionario bajo la lupa desde el sexenio anterior
Durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, Harfuch reveló que las indagatorias contra Bermúdez comenzaron tras diversos reportes de medios de comunicación y filtraciones que lo señalaban como operador de una célula criminal activa en el Golfo de México.
“Desde 2024, había indicios de la participación de este sujeto con células criminales”, afirmó el titular de la SSPC.
Según las declaraciones del funcionario, la Fiscalía General del Estado de Tabasco inició una carpeta de investigación formal en noviembre de 2024, motivada por reportes internos y publicaciones periodísticas que apuntaban a una red de protección institucional hacia el crimen organizado.
Vínculos con el CJNG y La Barredora: una red en expansión
El nombre de Hernán Bermúdez Requena ya había sido mencionado en investigaciones previas por supuestos vínculos con La Barredora, una facción violenta ligada al CJNG que opera en la región del sureste mexicano.
Su cercanía con el exgobernador Adán Augusto López lo mantenía protegido políticamente, según fuentes extraoficiales. Sin embargo, fue hasta 2025 cuando se giró una orden de aprehensión en su contra por los delitos de extorsión y secuestro, delitos que habrían sido perpetrados en complicidad con estructuras criminales locales.
Un caso que exhibe la penetración del narco en las instituciones
La detención de Bermúdez, quien hasta hace poco formaba parte del círculo cercano de figuras clave en la política tabasqueña, evidencia la profunda infiltración del crimen organizado en las estructuras estatales de seguridad.
Expertos en inteligencia coinciden en que este caso representa una oportunidad crucial para desmantelar redes de complicidad institucional que operan desde niveles medios y altos del gobierno estatal.
La postura del Gobierno Federal: cero impunidad
En su mensaje, Harfuch reiteró el compromiso del gobierno de Claudia Sheinbaum con la transparencia y la justicia, subrayando que “no se permitirá la protección de criminales dentro de las instituciones”.
Además, el funcionario destacó que las investigaciones seguirán avanzando, y que otros exfuncionarios podrían ser llamados a rendir cuentas en las próximas semanas.
¿Quién es Hernán Bermúdez Requena y por qué es clave en este caso?
Hernán Bermúdez fue titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López y parte del mandato de Carlos Merino. Su gestión estuvo marcada por críticas a la ineficacia frente al aumento de extorsiones y desapariciones en el estado.
Sin embargo, jamás se imaginó que pasaría de ser el encargado de proteger a los tabasqueños a convertirse en investigado por ser presunto operador de una organización criminal.
¿Qué es La Barredora y cómo opera en Tabasco?
La Barredora surgió como un grupo escindido de otras organizaciones delictivas con fuerte presencia en Guerrero, y se le ha relacionado con el CJNG en operaciones de trasiego, extorsión y secuestros. Su expansión a Tabasco generó alertas desde 2023, cuando comenzaron a detectarse movimientos inusuales en municipios costeros y petroleros.
El grupo criminal estaría operando con protección institucional, según informes confidenciales, lo que explicaría la tardanza en la ejecución de acciones judiciales contra Bermúdez.
¿Qué sigue para la Fiscalía y el caso Bermúdez?
La Fiscalía de Tabasco, en coordinación con la SSPC federal, continuará con las investigaciones para identificar a otros funcionarios o mandos policiales involucrados.
Se espera que en las próximas semanas se presenten pruebas clave que podrían derivar en nuevas órdenes de aprehensión.
De comprobarse los vínculos de Bermúdez con La Barredora, su caso podría convertirse en uno de los más escandalosos de infiltración del crimen en la seguridad pública estatal en la última década.
La revelación de Harfuch no solo pone bajo el reflector a un exfuncionario clave, sino que envía un mensaje firme del gobierno federal sobre su política de cero tolerancia a la corrupción institucional y su combate frontal al crimen organizado, incluso si ello implica investigar a quienes alguna vez portaron una placa y un cargo de poder.


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