La Ciudad de México refuerza su estrategia de seguridad con acciones contundentes contra el crimen organizado, mientras que la vigilancia interna de sus propias fuerzas policiales y la gestión de manifestaciones públicas siguen siendo componentes cruciales de la agenda de seguridad y justicia.
La Ciudad de México continúa su lucha contra la criminalidad, implementando estrategias que buscan desarticular estructuras delictivas, al tiempo que enfrenta desafíos internos relacionados con la corrupción y la gestión del orden público.
Un golpe significativo al crimen organizado se asestó en la alcaldía Tláhuac, donde dos personas fueron detenidas durante cinco cateos en diversos predios. Entre los arrestados se encuentra una mujer identificada como la presunta líder de una célula delictiva.
La mujer, Beatriz “N”, conocida como ‘La Gorda’, es acusada de posesión de armas, distribución de drogas, extorsión e invasión de propiedades. Otro de los detenidos, Carlos “N”, está vinculado al homicidio de “La Tía Fany”, un crimen que se cree relacionado con una disputa por la distribución de drogas en Tláhuac.
Estos operativos, resultado de la coordinación entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la Fiscalía General de Justicia (FGJ) y las Fuerzas Armadas , demuestran una estrategia de seguridad que prioriza la inteligencia y la acción conjunta para desmantelar estructuras criminales, buscando un impacto sistémico en el crimen al atacar a sus líderes y redes.
Además de estas acciones contra el crimen organizado, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) ha reportado otros avances y desafíos. La FGJCDMX informó sobre la localización con vida de Alondra Valentina Robles Barreto, de 23 años, quien se encontraba desaparecida desde el 2 de junio.
Sin embargo, la institución también ha tenido que abordar problemas internos, al vincular a proceso a tres policías previamente detenidos por extorsión. Esta acción destaca el desafío persistente de la corrupción dentro de las propias fuerzas de seguridad, un factor que puede minar la confianza pública y la efectividad general de los esfuerzos de seguridad. El combate a la corrupción interna es crucial para la legitimidad y el funcionamiento a largo plazo de las operaciones de seguridad.
La Ciudad de México también ha experimentado bloqueos y manifestaciones, incluyendo las de la CNTE y normalistas. Estos eventos, aunque no directamente relacionados con el crimen organizado, representan un desafío constante para el mantenimiento del orden público y la movilidad urbana.
La seguridad en la Ciudad de México, por lo tanto, se presenta como un campo de acción multifacético, donde la coordinación interinstitucional para desarticular el crimen organizado se complementa con la necesidad de purgar la corrupción interna y gestionar las demandas sociales que se manifiestan en el espacio público.


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