Fraudes digitales es un término que ya no remite solo a correos mal escritos o mensajes sospechosos. En 2025, este tipo de delitos se ha sofisticado al punto de convertir la necesidad económica, la ansiedad y la esperanza en las principales puertas de entrada para el crimen cibernético.
Creer que ganamos un premio que nunca solicitamos, recibir la notificación de un paquete inexistente o aceptar una oferta laboral internacional demasiado buena para ser verdad se ha convertido en una de las vías más rápidas para formar parte de una estadística alarmante: más de 600 mil ataques cibernéticos registrados en el país durante 2025, dirigidos no solo a empresas y gobiernos, sino principalmente a personas.
Por qué los fraudes digitales siguen creciendo
La investigadora Velda Gámez Bustamante, especialista en derecho digital y victimología cibernética, lo resume con crudeza: la pregunta ya no es si alguien será atacado, sino cuándo. La razón es clara: los fraudes digitales no dependen tanto de vulnerabilidades técnicas como de vulnerabilidades humanas.
Los ciberdelincuentes trabajan con emociones muy específicas:
- Necesidad urgente de dinero
- Miedo a perder una oportunidad
- Confianza excesiva en mensajes “oficiales”
- Falta de alfabetización digital
Aceptar como real algo que no se buscó, solo porque parece conveniente, es lo que los expertos llaman “pensamiento mágico digital”, una reacción emocional que anula el análisis crítico.
El perfil más vulnerable frente a los fraudes digitales
Los datos coinciden en un punto clave: los adultos mayores son el grupo más afectado, especialmente mujeres entre 50 y 70 años. No se trata de falta de inteligencia, sino de contexto.
Para muchas personas de esta generación, el delito sigue siendo algo físico. Les cuesta imaginar que un criminal pueda operar desde un mensaje, un enlace o un código QR. Tienen teléfonos inteligentes, pero no siempre cuentan con las habilidades para distinguir lo legítimo de lo falso en el entorno digital.
Esto convierte a los fraudes digitales en un problema social, no solo tecnológico.
Cuando el ataque no va contra la tecnología, sino contra la mente
El académico Lázaro Bustio Martínez, especialista en ciencia de datos, lo explica con claridad: hoy existen algoritmos capaces de detectar fraudes, pero eso no ha detenido su crecimiento.
¿Por qué? Porque los ataques ya no buscan romper sistemas, sino manipular la psicología de las personas.
Los delincuentes:
- Crean sensación de urgencia
- Anulan la reflexión racional
- Obligan a actuar rápido
- Disfrazan el engaño como oportunidad
Así, la víctima hace clic, escanea un código QR o descarga un archivo sin verificar.
Phishing y códigos QR: el nuevo rostro del engaño
Durante el primer trimestre de 2025, la Anti-Phishing Working Group detectó más de un millón de ataques phishing a nivel mundial. Una cifra histórica.
Una tendencia preocupante es el uso de códigos QR maliciosos. Las personas desconfían de enlaces visibles, pero confían en los QR, asumiendo que son más seguros. Esta percepción ha sido explotada por los criminales para redirigir a sitios falsos, robar credenciales bancarias o instalar malware.
No es casualidad que el sector bancario y de pagos en línea concentre más del 30% de estos ataques.
Cómo protegerse de los fraudes digitales en la vida cotidiana
Prevenir los fraudes digitales no requiere conocimientos técnicos avanzados, sino hábitos claros:
- Desconfiar de premios, empleos o beneficios no solicitados
- No escanear códigos QR de origen desconocido
- Verificar siempre el remitente real de mensajes y correos
- Evitar actuar bajo presión o urgencia
- Nunca compartir datos bancarios por mensajes o enlaces
El principio básico es simple: si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea.
Fraudes digitales: una amenaza que seguirá evolucionando
Los fraudes digitales no desaparecerán. Evolucionarán al mismo ritmo que la tecnología y las emociones humanas. Mientras exista necesidad, urgencia o desconocimiento, habrá alguien dispuesto a explotarlo.
La verdadera defensa no está solo en los sistemas, sino en la educación digital, la duda razonable y la pausa antes de actuar.
Fraudes digitales: entender el riesgo es la primera defensa
En un entorno donde el delito ya no necesita armas ni presencia física, comprender cómo operan los fraudes digitales se convierte en una herramienta esencial de protección personal y familiar. La prevención comienza con información, y la información sigue siendo el mejor antivirus.


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