El llamado “efecto cucaracha” se refiere al desplazamiento de grupos criminales hacia otras regiones cuando las autoridades intensifican operativos de seguridad en un territorio específico. En otras palabras, los delincuentes “huyen” hacia estados vecinos para evitar ser capturados, extendiendo así la violencia a nuevas zonas.
Ante el inicio del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, el gobierno de Jalisco decidió implementar un operativo especial con el apoyo del Ejército y la Guardia Nacional para blindar los límites con Michoacán y frenar este fenómeno.
El gobernador Pablo Lemus explicó que las medidas comenzaron a planearse tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. “Claro que tenemos un efecto cucaracha al hacer este operativo Michoacán. Somos vecinos y tenemos que blindar nuestras fronteras”, declaró el mandatario, quien añadió que la seguridad fronteriza ya se coordina con las fuerzas federales.
Refuerzo militar y coordinación entre estados
Mientras Jalisco prepara su estrategia preventiva, en Michoacán ya fueron desplegados mil 980 elementos de las fuerzas federales como parte del Plan Paricutín, anunciado por la Presidenta Claudia Sheinbaum. El objetivo es combatir la extorsión, los grupos criminales y mejorar los índices de seguridad en la entidad.
El gobernador Lemus subrayó que las acciones aisladas no son suficientes y pidió una política de seguridad integral a nivel nacional. “Los planes no pueden ser por entidades federativas, tiene que ser una estrategia coordinada entre todos los estados”, afirmó.
Con el refuerzo de seguridad y la coordinación entre autoridades, Jalisco busca contener los efectos colaterales de la violencia en Michoacán y evitar que el crimen organizado cruce sus fronteras.


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