Han pasado cuatro meses desde que el nombre de Valeria Márquez, influencer, modelo y empresaria mexicana, se convirtió en tendencia nacional. Su asesinato, ocurrido el 13 de mayo mientras transmitía en vivo desde su salón de belleza en Zapopan, Jalisco, marcó un antes y un después en la conversación digital sobre la inseguridad en México.
A sus 23 años, Valeria se había consolidado como creadora de contenido en TikTok, donde compartía su estilo de vida, consejos de belleza y momentos de su faceta como empresaria. La tragedia llegó en cuestión de segundos: hombres armados irrumpieron y la asesinaron a tiros frente a sus seguidores en tiempo real.
Investigaciones avanzan, pero no hay detenidos
La Fiscalía del Estado de Jalisco informó en su momento que existían tres principales líneas de investigación y más de 20 personas habían sido interrogadas. No obstante, al cumplirse cuatro meses del crimen, no hay detenidos ni nuevas actualizaciones que permitan esclarecer quiénes fueron los responsables del asesinato de la influencer.
El vicefiscal Alfonso Gutiérrez Santillán declaró que las indagatorias continúan, pero el hermetismo oficial mantiene la incertidumbre entre familiares, amigos y seguidores de Valeria.
Así luce la tumba de Valeria Márquez
En medio del dolor y la falta de respuestas, la memoria de la influencer sigue viva. La creadora de contenido Ingrid Arellano compartió recientemente un video desde el Parque Funeral Colonias de Zapopan, donde descansa Valeria.
La tumba luce adornada con flores frescas, veladoras, una fotografía enmarcada y hasta una lata de cerveza colocada como ofrenda. El detalle más comentado fue una extraña variación en el color del video mientras Ingrid se acercaba, lo que desató comentarios en redes sobre una posible “manifestación” espiritual de Valeria.
La huella digital de Valeria Márquez
Aunque la investigación avanza lentamente, la huella digital de Valeria Márquez continúa presente. En TikTok, sus seguidores mantienen vivos sus videos y mensajes, recordando no solo a la influencer, sino también a la joven empresaria que soñaba con expandir su salón de belleza.
El caso de Valeria es un recordatorio del poder de las redes sociales: lo que ella transmitía para compartir su día a día, terminó convirtiéndose en el escenario de un crimen que aún clama justicia.


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