Una violenta disputa por un lugar de estacionamiento en la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM) culminó con dos hombres heridos de bala. El presunto agresor, un taxista, fue rastreado y las autoridades detuvieron a un hombre de 70 años implicado en el hecho.
Un incidente que refleja la creciente tensión y la baja tolerancia a la frustración en el espacio público de la Ciudad de México tuvo lugar la tarde del viernes en la colonia Tepeyac Insurgentes. Lo que comenzó como una discusión cotidiana por el cobro de estacionamiento en la vía pública, terminó en un acto de violencia armada.
Los hechos ocurrieron en el cruce de la Calzada de los Misterios y la Avenida Montevideo, una zona de alta afluencia en la alcaldía Gustavo A. Madero. Según testigos y los primeros reportes policiales, el conductor de un taxi sostuvo una acalorada discusión con dos «franeleros» —personas que apartan y cobran por lugares de estacionamiento en la calle— que le exigían un pago.
De las Palabras a las Balas
La disputa verbal escaló rápidamente. El conductor del taxi sacó un arma de fuego y disparó en contra de los dos franeleros, para después darse a la fuga.
Las víctimas, dos jóvenes de 26 y 28 años, resultaron heridos. El primero recibió impactos en ambas piernas, mientras que el segundo fue herido en el brazo izquierdo. Sorprendentemente, ambos lograron trasladarse por sus propios medios a un hospital cercano para recibir atención médica.
La Captura
Tras el reporte de la agresión, operadores del Centro de Comando y Control (C2) de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) iniciaron un cerco virtual, rastreando la ruta de escape del taxi a través de las cámaras de videovigilancia de la ciudad.
El vehículo fue localizado ingresando a un domicilio en la calle José María Castillo, en la colonia Constitución de la República, también en la GAM. Al llegar al lugar, los oficiales observaron a un hombre que intentaba ocultar un arma de fuego corta dentro del taxi.
El hombre, identificado como Javier «N», de 70 años, fue detenido en el acto. Se le aseguró un arma cargada con tres cartuchos útiles y fue puesto a disposición del Ministerio Público, quien determinará su situación jurídica y su participación en el ataque.
Este suceso, aunque no tuvo consecuencias fatales, es un alarmante recordatorio de cómo los conflictos urbanos por asuntos menores pueden desembocar en violencia extrema, evidenciando la peligrosa combinación de la intolerancia y la portación ilegal de armas en la capital del país.


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