El Funeral de El Mencho marcó un episodio que concentró la atención en Guadalajara, Jalisco. Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, identificado por autoridades como uno de los hombres más buscados en México y Estados Unidos, realizó su último trayecto entre un ataúd dorado y un amplio dispositivo de seguridad.
Desde la funeraria en la colonia San Andrés hasta el cementerio Recinto de la Paz, en el municipio de Zapopan, el recorrido de casi 25 kilómetros fue acompañado por vehículos militares y vigilancia aérea.
Un cortejo bajo resguardo militar
El cortejo partió al mediodía bajo el resguardo de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano. En el centro del convoy destacaba la carroza blanca que transportaba el féretro dorado.
Un helicóptero militar sobrevoló la ciudad para ampliar el radio de vigilancia durante el traslado. El trayecto se realizó sin incidentes mayores, aunque el despliegue atrajo la atención de ciudadanos a lo largo del recorrido.
El dispositivo de seguridad se mantuvo activo hasta el ingreso al panteón Recinto de la Paz, donde se restringió el acceso únicamente a familiares y personas cercanas.
Velorio y arreglos florales
Durante el velorio, realizado en una funeraria de Guadalajara, el flujo de arreglos florales fue constante. Cientos de coronas de rosas rojas y blancas cubrieron el espacio.
Entre las figuras destacaron cruces, alas de ángel y estructuras monumentales con forma de gallos, en alusión al apodo atribuido a Nemesio Oseguera Cervantes. La mayoría de los arreglos no incluían cintillos con nombres de remitentes.
El volumen de flores fue tal que se requirieron varias grúas para trasladarlas posteriormente al cementerio.
El contexto del Funeral de El Mencho
El Funeral de El Mencho ocurrió días después de que fuera abatido el 22 de febrero en un operativo de fuerzas especiales del Ejército en unas cabañas de Tapalpa, al sur de Guadalajara.
Tras su fallecimiento, el cuerpo fue velado bajo medidas de seguridad reforzadas. La despedida incluyó música de corridos compuestos en su memoria, interpretados durante el velorio y el sepelio.
La última canción interpretada hizo referencia a la frase popular sobre la muerte y la tierra, marcando el cierre de la ceremonia.

Zapopan como punto final
El panteón Recinto de la Paz, en Zapopan, fue el escenario del sepelio. El acceso estuvo controlado y el operativo impidió el ingreso de personas ajenas al círculo cercano.
Familiares y asistentes, en su mayoría vestidos de negro, acompañaron la inhumación en medio de un entorno vigilado por fuerzas federales.
Durante los días posteriores al operativo en Tapalpa, se reportaron hechos violentos vinculados al contexto del fallecimiento. En uno de los incidentes, un ciudadano extranjero fue agredido cuando intentaba documentar el funeral.
Último recorrido en Guadalajara
El Funeral de El Mencho cerró con el traslado definitivo al cementerio y la inhumación bajo un cielo despejado de marzo en la zona metropolitana de Guadalajara. El cortejo avanzó de manera ordenada por las principales vialidades, escoltado en todo momento por unidades oficiales que mantuvieron un perímetro de seguridad constante.
El despliegue de seguridad, el convoy de vehículos militares y la vigilancia aérea marcaron el último trayecto público del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La presencia de elementos federales fue visible desde la salida de la funeraria hasta el ingreso al camposanto, donde el acceso permaneció restringido.
Entre corridos, arreglos florales y custodia armada, el sepelio se desarrolló sin alteraciones en el trayecto, concluyendo con el entierro en Zapopan. Las puertas del panteón se cerraron tras la ceremonia privada, mientras el operativo comenzaba a retirarse de forma gradual.
Así culminó el Funeral de El Mencho, un evento que combinó música, seguridad reforzada y un amplio operativo en uno de los episodios más comentados en Jalisco en las últimas semanas, dejando como imagen final la carroza blanca frente a la tumba recién sellada.


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