Asesinato de integrantes del Cipog-EZ en Chilapa genera alarma
Asesinato de integrantes del Cipog-EZ en Chilapa fue denunciado por el Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata, organización que informó sobre la muerte de cuatro de sus miembros en la comunidad nahua de Xicotlán, en el municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero. El ataque, ocurrido durante la mañana, ha provocado indignación entre organizaciones sociales y habitantes de la región de la Montaña Baja, una zona marcada por la presencia de grupos delictivos y conflictos comunitarios.

De acuerdo con el Cipog-EZ, las víctimas se encontraban trabajando en una obra cuando fueron atacadas por un grupo armado que llegó al lugar a bordo de una camioneta blindada. Los agresores abrieron fuego contra los trabajadores sin previo aviso, provocando la muerte inmediata de cuatro integrantes de la organización indígena.
Ataque armado en la comunidad de Xicotlán
El dirigente del Cipog-EZ, Jesús Plácido Galindo, informó que entre las víctimas se encuentra Isaías Villalva Rosario, quien fue ex coordinador de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) y también promotor activo del Cipog-EZ.
Según testimonios de habitantes de la comunidad, los agresores llegaron de manera sorpresiva y comenzaron a disparar contra los trabajadores que se encontraban en el lugar. El ataque ocurrió en plena luz del día y generó pánico entre los vecinos, quienes presenciaron la violencia que se desató en la zona.
Testigos señalaron que los sicarios se movilizaban en una camioneta blindada, lo que evidencia el nivel de organización y capacidad logística del grupo armado responsable del ataque.
Tras cometer el crimen, los agresores huyeron del lugar sin que hasta el momento se haya informado de detenciones relacionadas con estos hechos.
Denuncian omisión de autoridades ante amenazas
Jesús Plácido Galindo responsabilizó al gobierno del estado por lo ocurrido, argumentando que previamente habían solicitado medidas cautelares para Isaías Villalva Rosario debido a amenazas que había recibido por parte de un grupo delictivo que opera en la región.
De acuerdo con el dirigente, las advertencias sobre posibles ataques contra integrantes del Cipog-EZ ya habían sido comunicadas a las autoridades, sin embargo, no se implementaron acciones de protección suficientes para garantizar la seguridad de los activistas comunitarios.
Plácido Galindo señaló que Isaías Villalva Rosario era un defensor activo de los derechos de los pueblos indígenas y participaba en procesos de organización comunitaria en la región.
La falta de medidas de seguridad, según el Cipog-EZ, dejó en situación de vulnerabilidad a los integrantes de la organización, quienes continúan enfrentando amenazas constantes.
Presunta participación del grupo criminal Los Ardillos
El dirigente del Cipog-EZ indicó que los responsables del ataque pertenecerían al grupo delictivo conocido como Los Ardillos, una organización criminal que opera en distintas comunidades del municipio de Chilapa de Álvarez y zonas cercanas.
Según los reportes de la organización indígena, los agresores habrían llegado desde el lado de la comunidad de Atzacoaloya y posteriormente escaparon por la carretera rumbo al poblado del Jagüey, donde presuntamente tiene presencia dicho grupo criminal.

La presencia de grupos armados en la región de la Montaña Baja ha sido señalada en diversas ocasiones por organizaciones sociales y defensores de derechos humanos, quienes han denunciado la falta de condiciones de seguridad para las comunidades indígenas.
En este contexto, el Cipog-EZ reiteró su llamado a las autoridades federales y estatales para que se investiguen los hechos y se identifique a los responsables del ataque.
Violencia persistente en comunidades indígenas de Guerrero
El asesinato de los cuatro integrantes del Cipog-EZ refleja la compleja situación de violencia que viven diversas comunidades indígenas en el estado de Guerrero.
En regiones como Chilapa, organizaciones comunitarias han denunciado durante años la presencia de grupos delictivos que disputan territorios y ejercen presión sobre los habitantes.
Esta situación ha generado desplazamientos, amenazas y ataques contra líderes comunitarios que buscan organizar a sus comunidades para defender sus territorios y derechos.
La muerte de estos cuatro integrantes del Cipog-EZ vuelve a colocar en el centro del debate la necesidad de garantizar la seguridad de los defensores comunitarios y de fortalecer las estrategias de protección para quienes participan en procesos de organización social en zonas de alto riesgo.

El caso también pone de relieve la urgencia de investigaciones transparentes que permitan esclarecer los hechos y evitar que este tipo de crímenes queden impunes.
Los integrantes del Cipog-EZ señalaron que continuarán exigiendo justicia para sus compañeros asesinados y reiteraron su llamado a las autoridades para que se garantice la seguridad en las comunidades indígenas de Guerrero.


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