Una intensa batalla legislativa se libra en Texas durante una sesión especial convocada para debatir la prohibición de casi todos los productos de cáñamo consumibles que contengan THC, como el popular Delta-8. La medida enfrenta a legisladores que alegan riesgos para la salud pública contra una industria emergente que genera miles de empleos.
El futuro de la industria del cáñamo en Texas, valorada en miles de millones de dólares, pende de un hilo. Los legisladores estatales se encuentran en una sesión especial debatiendo el proyecto de ley SB 5, una propuesta que, de aprobarse, impondría una de las prohibiciones más estrictas del país sobre los productos derivados del cáñamo que contienen cualquier cantidad detectable de THC, incluyendo compuestos psicoactivos como el Delta-8 y Delta-10.
El Origen: Un Vacío Legal Inesperado
Toda esta controversia nació de un vacío legal. En 2019, Texas legalizó el cáñamo industrial, definiéndolo como plantas de cannabis con menos del 0.3% de Delta-9 THC (el principal compuesto psicoactivo de la marihuana). Sin embargo, la ley no previó que el CBD, un compuesto no psicoactivo abundante en el cáñamo, podría ser sintetizado químicamente para crear isómeros de THC como el Delta-8, que sí son psicoactivos.
Este vacío permitió la explosión de un «mercado gris» legal, con tiendas en todo el estado vendiendo gomitas, vapes y otros productos que ofrecen a los consumidores una experiencia similar a la de la marihuana.
Dos Posturas Enfrentadas
El debate en el Capitolio de Texas ha polarizado a los legisladores y a la sociedad, con dos argumentos principales en colisión:
- A favor de la prohibición: Liderados por el senador Charles Perry y el vicegobernador Dan Patrick, este bando argumenta que los productos son «potencialmente mortales», no están regulados y se comercializan de forma atractiva para los niños. Afirman que la industria utiliza «ciencia engañosa» para eludir la ley y que una prohibición total es la única manera de proteger la salud pública, especialmente la de los menores.
- En contra de la prohibición: Representantes de la industria del cáñamo y consumidores sostienen que una prohibición destruiría miles de pequeñas empresas y dejaría sin empleo a cientos de trabajadores. Argumentan que muchos adultos dependen de estos productos como una alternativa para el bienestar y que la solución no es la prohibición, sino una regulación responsable que incluya límites de edad (21+), empaques a prueba de niños y controles de calidad.
La Posición Clave del Gobernador
El gobernador Greg Abbott se encuentra en una posición crucial y compleja. En la sesión regular, vetó un proyecto de ley de prohibición casi idéntico (SB 3), argumentando que sería tumbado en los tribunales. Ahora, aunque ha calificado la industria como «peligrosamente subregulada», parece inclinarse por una solución intermedia: una prohibición de ciertos productos sintéticos pero permitiendo la venta de productos con muy bajas dosis de Delta-9 THC para adultos. Esta postura lo pone en tensión con el ala más dura de su propio partido en el Senado, que busca una prohibición casi total.
El resultado de esta sesión especial no solo definirá el futuro de una industria masiva en Texas, sino que también sentará un precedente sobre cómo los estados conservadores lidian con las consecuencias imprevistas de la legalización federal del cáñamo.


TE PODRÍA INTERESAR