El 10 de diciembre de 2024 quedó grabado en la historia de México como un día emblemático en la lucha por la igualdad. La Constitución, nuestra Ley Fundamental, fue modificada para incluir la figura de «presidenta» junto a la de «presidente». Este aparente pequeño cambio lingüístico representa una transformación profunda en la manera en que la sociedad mexicana percibe la igualdad de género.
Ferdinand Lassalle definió la Constitución como el cimiento del Derecho Público de una nación. En México, 503 años después de la Conquista, se materializó un paso crucial hacia una igualdad sustantiva.
La importancia detrás de una letra
El cambio no es meramente simbólico. La presidenta Claudia Sheinbaum lo expresó con claridad: “Durante mucho tiempo no se decía hombres y mujeres, sino sólo se decía los hombres: la carta de derechos del hombre, como si el hombre contuviera a la mujer”.
Esta reforma constitucional no solo reconoce la posibilidad de que una mujer lidere la Administración Pública Federal, sino que también envía un mensaje poderoso: las mujeres son parte integral del tejido político y social de México.
Reformas de la 4T: Más allá del lenguaje inclusivo
La inclusión de la palabra «presidenta» es solo uno de los muchos cambios promovidos por el gobierno de la Cuarta Transformación (4T). Este esfuerzo por reducir la desigualdad y ampliar los derechos sociales abarca diversas áreas:
- Educación: La educación es reconocida como un derecho, no un privilegio.
- Personas con discapacidad: Reformas que amplían y garantizan sus derechos.
- Adultos mayores: Acciones orientadas a proteger y dignificar a este grupo.
El impacto de estas políticas trasciende lo simbólico. La reducción del desempleo, el equilibrio de la inflación y la mejora en los salarios mínimos reflejan un cambio tangible en la vida de los ciudadanos.
Un cambio cultural: La revolución de las conciencias
La 4T impulsa una transformación más allá de las políticas públicas. Es una revolución cultural y de pensamiento.
- Mayor libertad de expresión: Los medios de comunicación han ganado espacio para manifestarse, tanto a favor como en contra del gobierno.
- Salarios dignos: A través de acuerdos con el sector empresarial, los salarios mínimos han aumentado, fortaleciendo el poder adquisitivo.
- Cero tolerancia a la corrupción: El sector público se transforma, alejándose de prácticas corruptas del pasado.
- Políticas conciliadoras: Se prioriza el diálogo y la reconciliación sobre el conflicto.
Reconociendo a la primera mujer presidenta
El reconocimiento formal de Claudia Sheinbaum como «presidenta» legitima no solo su mandato, sino también los avances hacia la igualdad. Este cambio no se limita a un gesto simbólico; reafirma el compromiso de México con una sociedad más inclusiva y equitativa.
Este acto también marca un precedente para futuras generaciones, fortaleciendo el papel de las mujeres en todos los niveles de liderazgo.
Conclusión: Un paso más hacia una igualdad real
La reforma constitucional para incluir la figura de «presidenta» no es un hecho aislado. Forma parte de una transformación profunda que busca reducir la desigualdad y construir un México más justo.
La revolución de las conciencias promovida por la 4T representa un cambio cultural que se refleja en el lenguaje, en las políticas públicas y en la manera de hacer gobierno.
En este proceso, cada reforma, por pequeña que parezca, refuerza el camino hacia una sociedad más equitativa y consciente de la importancia de la inclusión.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR