Una salida que reacomoda fuerzas en la Cámara Alta
El senador poblano Néstor Camarillo anunció su renuncia al PRI, lo que debilita al grupo parlamentario tricolor en el Senado y abre la posibilidad de que pierda la tercera vicepresidencia de la Mesa Directiva.
Con esta decisión, el PRI queda con 13 legisladores, uno menos que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que suma 14 y se posiciona como la tercera fuerza en la cámara alta.
El mensaje de Camarillo: una “agenda ciudadana”
En un video difundido en redes sociales, Camarillo explicó que busca impulsar una “verdadera agenda ciudadana” y ser parte de una oposición responsable para Puebla y México.
El ahora exmilitante priísta señaló que no participará en el proceso de renovación de la dirigencia estatal del partido en Puebla. Sin embargo, en círculos políticos se comenta que la dirigencia nacional le habría pedido no reelegirse, lo que habría generado inconformidad y motivado su salida.
Implicaciones para el PRI en el Senado
La Ley Orgánica del Congreso establece que la Mesa Directiva del Senado debe conformarse con una presidencia y tres vicepresidencias, reservadas para las fracciones parlamentarias con mayor número de senadores. Actualmente, esos espacios los ocupan Morena, PAN y PRI.
No obstante, con el reacomodo, el PRI pasaría a ser la cuarta fuerza detrás del PVEM, lo que pone en riesgo su lugar en la vicepresidencia.
Cabe recordar que durante la pasada legislatura, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Adán Augusto López Hernández, impulsó la creación de una cuarta vicepresidencia para el Partido Verde.
Escenario posible: ¿el PRI fuera de la mesa directiva?
Si López Hernández mantiene ese acuerdo, el PRI conservaría un asiento, aunque degradado a la cuarta vicepresidencia. Sin embargo, si se decide cancelar esa figura, el tricolor quedaría fuera de la mesa directiva, perdiendo un espacio de representación clave en el Senado.
Este movimiento reconfigura el equilibrio político en la Cámara Alta y refleja el declive de la bancada priísta, que en 2018 contaba con mayor presencia, pero que en los últimos años ha visto mermada su fuerza tanto a nivel legislativo como electoral.
Un PRI debilitado en la arena legislativa
La salida de Néstor Camarillo no solo es un golpe simbólico al PRI en Puebla, sino que tiene consecuencias directas en la representación del partido dentro del Senado.
En un momento de definiciones rumbo a 2025, la pérdida de espacios de poder interno refleja cómo el PRI atraviesa una etapa de fragilidad política, obligado a repensar su papel en la oposición y su capacidad de negociación frente a Morena, PAN y PVEM.


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