El acceso a la justicia en México está a punto de transformarse. La reforma constitucional aprobada en septiembre marca un antes y un después en el Poder Judicial, haciendo realidad un mandato claro: justicia para todos. Esta medida fue respaldada por 36 millones de votantes el pasado 2 de junio, quienes exigieron poner fin a los privilegios, la corrupción y el nepotismo en los juzgados, tribunales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
La Cuarta Transformación ha abrazado esta lucha como una de sus más importantes, reconociendo que la justicia no debe ser un privilegio para unos cuantos, sino un derecho universal.
Un evento masivo para celebrar la reforma
El viernes pasado, cientos de simpatizantes de Morena, el PVEM y el PT se congregaron en la emblemática Plaza Tolsá en la Ciudad de México para festejar esta histórica reforma. Durante el evento, los diputados de la Transformación reafirmaron su compromiso con el pueblo mexicano y declararon que la reforma Judicial va a pesar de las resistencias.
La reforma al Poder Judicial busca:
- Eliminar los privilegios económicos de ministros y ministras de la SCJN, cuyos salarios superan los 700 mil pesos mensuales.
- Erradicar el nepotismo y la corrupción en la impartición de justicia.
- Garantizar la elección popular de jueces, magistrados y ministros a partir de 2025.
¿Por qué es necesaria esta reforma?
Por años, el Poder Judicial se ha percibido como una institución distante del pueblo, donde el acceso a la justicia depende del poder económico. Con esta reforma, se busca garantizar que la justicia:
- Sea imparcial: Las sentencias ya no estarán dictadas a favor de quienes puedan pagar grandes cantidades.
- Proteja a los más vulnerables: Feminicidas, violadores y criminales violentos deben permanecer tras las rejas.
- Sea para todos: Nadie debe quedar fuera del sistema judicial por falta de recursos.
La justicia debe ser sinónimo de seguridad y confianza, no de privilegios ni corrupción.
Un cambio que incomoda a las élites
La reforma ha generado críticas, especialmente entre quienes se benefician de los privilegios del sistema actual. Sin embargo, como destacaron los legisladores durante la celebración, este cambio no puede detenerse. Es el mandato del pueblo, y las instituciones están obligadas a cumplirlo.
«Es indignante que en un país con tantas familias en situación precaria, existan ministros con sueldos exorbitantes, atención médica en hospitales privados de lujo y servicios adicionales pagados por todos», expresó un legislador de Morena.
2025: justicia en manos del pueblo
A partir de 2025, los ciudadanos tendrán el poder de elegir a jueces, magistrados y ministros. Este cambio histórico permitirá que los representantes del Poder Judicial sean más cercanos a las necesidades de la población y rindan cuentas de manera directa.
La reforma también promete un sistema de justicia más transparente, eficiente y alineado con los principios de igualdad y derechos humanos.
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