Un llamado urgente desde el Congreso capitalino
El Congreso de la Ciudad de México analizó una propuesta que busca reducir el número de muertes y accidentes viales en la capital a través de una estrategia integral de educación y cultura vial. El exhorto fue presentado por el diputado Pablo Trejo Pérez, junto a la legisladora Nora del Carmen Bárbara Arias Contreras, ambos del PRD, con el objetivo de que las 16 alcaldías refuercen sus programas de prevención vial en coordinación con la Secretaría de Movilidad (Semovi).
La iniciativa subraya que la movilidad segura es un derecho humano y exige a los gobiernos locales actuar con determinación para preservar la vida y la integridad de peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas. El planteamiento cobra especial relevancia ante el alarmante aumento de accidentes en los últimos años.
Cifras que reflejan una crisis
Durante su intervención, Trejo Pérez recordó que la Ciudad de México alberga más de 6.4 millones de vehículos particulares y motocicletas, lo que genera una alta saturación vial. Según cifras del INEGI, en 2023 se registraron 7,276 accidentes viales en la capital, de los cuales 281 fueron fatales.
El legislador citó también datos de UNICEF, que revelan que más del 90% de los siniestros son atribuibles a errores humanos, como el exceso de velocidad, el uso del celular al conducir o la falta de respeto a los señalamientos. Además, alertó que entre 2020 y 2023, los accidentes aumentaron un 11%, y el número de incidentes fatales casi se duplicó en ese periodo.
A nivel internacional, la situación también es crítica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que anualmente ocurren 1.19 millones de muertes por accidentes viales en el mundo. Aunque se ha observado una leve disminución en los últimos años, la meta de reducirlas a la mitad para 2030, establecida por la ONU, aún parece distante.
Estrategias propuestas y nuevos recursos
Uno de los aspectos clave del exhorto es que las alcaldías deben implementar campañas permanentes y visibles dirigidas a todos los sectores viales. Esto incluye acciones educativas para automovilistas, motociclistas, peatones y ciclistas, con énfasis en la prevención, la responsabilidad y el respeto a las normas de tránsito.
Trejo Pérez recordó que en diciembre pasado el Congreso capitalino aprobó la emisión de la licencia permanente, medida que generará un fondo exclusivo destinado a promover la cultura vial en la capital. Con estos recursos, se espera que cada alcaldía pueda adecuar sus programas de seguridad vial en función de su contexto urbano y su capacidad presupuestal.
El exhorto también propone que la colaboración con Semovi sea constante y focalizada, para garantizar que las acciones no se limiten a campañas esporádicas, sino que se conviertan en un esfuerzo sistemático y prolongado.
Detener la normalización de la tragedia
Uno de los puntos más contundentes del discurso del legislador fue su advertencia sobre la normalización de los accidentes viales. “No podemos aceptar que la prisa, la falta de educación vial o el desdén por las normas sigan cobrando vidas”, declaró Trejo Pérez, subrayando la necesidad de una transformación profunda en la manera en que se concibe el tránsito urbano.
El llamado, dijo, es a que las autoridades locales asuman su mandato constitucional y legal para hacer valer la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, que reconoce explícitamente el derecho de todas las personas a trasladarse de forma segura, accesible y sin riesgos innecesarios.
Enfatizó que la solución no depende exclusivamente de sanciones o infraestructura, sino de una conciencia colectiva que solo puede construirse a través de educación constante, campañas efectivas y trabajo comunitario.
Una responsabilidad compartida por todos
El exhorto finaliza con un mensaje claro: “El esfuerzo debe ser constante, cercano y directo a la población; la vida y la seguridad en las calles dependen de ello”. En otras palabras, la seguridad vial no puede reducirse a una obligación gubernamental, sino que debe convertirse en un compromiso social de cada habitante de la ciudad.
La propuesta aún debe pasar por distintas etapas legislativas, pero el mensaje ya ha sido recibido por las alcaldías de la CDMX, que ahora enfrentan el desafío de fortalecer sus programas y asumir un papel más activo en la lucha contra los accidentes viales.
La capital enfrenta una encrucijada entre la movilidad moderna y la seguridad ciudadana, y solo mediante una cultura vial sólida podrá avanzar hacia una ciudad más segura, incluyente y respetuosa de la vida.


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