Durante el foro “Estudiantes del 68” en el Senado de la República, Gerardo Fernández Noroña inició su intervención hablando sobre la urgencia de erradicar la violencia contra las mujeres. Sus primeras palabras fueron bien recibidas, pero pronto el ambiente cambió.
El legislador cuestionó la existencia de agresiones sexuales contra hombres, afirmando que eran “excepcionales” y que él nunca denunciaría un abuso de ese tipo. “Me sentiría ridículo, se burlarían de mí… no me puede violar una mujer sexualmente”, declaró, lo que provocó incomodidad entre estudiantes asistentes.
La reacción de los asistentes
Los jóvenes no tardaron en responder. Entre murmullos y reclamos, le señalaron al senador que “no puede generalizar”. Le pidieron respetar a las víctimas y recordaron que minimizar la violencia sexual contra hombres también perpetúa el silencio y la impunidad.
Pese a las críticas, Noroña insistió en que el nivel de violencia que viven las mujeres “no puede equipararse” con lo que experimentan los hombres. Su postura, sin embargo, abrió un debate sobre la necesidad de reconocer todas las formas de violencia sexual sin relativizarlas.
La violencia sexual contra hombres existe
Aunque estadísticamente las mujeres son las principales víctimas, los hombres también sufren violencia sexual. El Centro contra la Violencia Sexual y Familiar (CASFV) advierte que 1 de cada 10 hombres ha sufrido violación, violencia física o acoso.
Sin embargo, los estigmas dificultan que hablen de su experiencia. Muchos temen ser ridiculizados, cuestionados en su masculinidad o simplemente no ser creídos. El resultado: la mayoría de los casos quedan sin denuncia ni atención psicológica.
La voz silenciada de las víctimas
Miguel (nombre ficticio) tenía 14 años cuando un adulto cercano lo violentó. Nunca lo contó por miedo a ser juzgado. Hoy, a sus 30 años, comparte su historia en grupos de apoyo:
“Siempre pensé que no me creerían. Decían que eso no le pasa a los hombres. Pero sí pasa, y duele igual”.
Historias como la de Miguel muestran lo que expertos advierten: negar la existencia de víctimas masculinas refuerza la impunidad y alimenta un círculo de silencio.
Legisladores y responsabilidad del discurso
Las palabras de un legislador no son solo opiniones personales: tienen un peso político y social. Minimizar las agresiones sexuales contra hombres puede reforzar estigmas que ya impiden a muchas víctimas hablar.
Especialistas en derechos humanos coinciden en que visibilizar todas las formas de violencia sexual es clave para combatirla. Reconocer que hombres, mujeres y niños pueden ser víctimas abre la puerta a políticas públicas más integrales y a un acceso a la justicia más equitativo.
El debate sigue abierto
El caso Noroña refleja una realidad: México necesita un diálogo serio sobre violencia sexual sin minimizar a ninguna víctima. La violencia de género es una emergencia, pero invisibilizar otros casos no ayuda a construir una sociedad más justa ni a erradicar el problema.


TE PODRÍA INTERESAR