Heberto Castillo Martínez (1928-1997), ingeniero, político y columnista, marcó una época en la opinión pública mexicana con su aguda crítica y propuestas disruptivas. Sus columnas en Proceso y El Universal no solo analizaban la realidad política y social, sino que también buscaban impulsar reformas profundas. Sus posturas, aunque polémicas, siguen resonando en un México que hoy enfrenta desafíos similares.
Solidaridad con el PAN en Chihuahua 1986
En un acto inusual para la izquierda mexicana de entonces, Castillo respaldó al PAN en su lucha contra el fraude electoral en Chihuahua. En una época donde las elecciones eran controladas para garantizar el triunfo oficialista, Castillo no solo criticó el fraude, sino que actuó en consecuencia. Su visita a Luis H. Álvarez, en huelga de hambre, buscó mediar para terminar el acto de protesta y presionar por una reforma electoral que garantizara el respeto al voto.
La apertura al empresariado: Una idea adelantada
Castillo también propuso que la izquierda mexicana, incluida su partido, el PMT, integrara al empresariado como un aliado en la transformación del país. Aunque la idea fue rechazada por sectores radicales que defendían la lucha de clases, esta postura demostró la visión pragmática de Castillo, quien entendía la necesidad de sumar fuerzas para lograr cambios estructurales.
Un crítico de las dictaduras de izquierda
La postura de Castillo frente a las dictaduras de izquierda en América Latina generó aún más controversia. Mientras algunos lo acusaban de «hacerle el juego al imperialismo«, Castillo abogaba por alianzas pragmáticas, como la del Partido Socialista chileno con la Democracia Cristiana para derrotar a Augusto Pinochet en 1988. Este enfoque contrastaba con el sectarismo que prevalecía en ciertos sectores de la izquierda mexicana.
La política de 2024: Ecos del pasado
Las propuestas de Castillo tienen paralelismos con el México de 2024. El Plan C del expresidente López Obrador, que incluye 20 reformas constitucionales, refleja un intento de consolidar un cambio de régimen. Estas reformas, impulsadas por una sobrerrepresentación en el Congreso y un control partidista sobre las instituciones, han erosionado la independencia del Poder Judicial y fortalecido un Estado corporativo y militarizado.
La militarización legalizada: Un retroceso constitucional
Entre las reformas más polémicas está la ampliación de facultades de las Fuerzas Armadas, que ahora gozan de un fuero especial para operar en cualquier ámbito, limitando la posibilidad de sanciones externas. Este escenario, similar a la propuesta de Seguridad Interior de Enrique Peña Nieto, representa un paso atrás en materia de derechos humanos y contrapesos democráticos.
México y su política exterior: ¿Neutralidad o complicidad?
En el ámbito internacional, la postura «neutral» de México frente al fraude electoral en Venezuela y la represión en Nicaragua ha sido criticada como un respaldo implícito a regímenes autoritarios. Este enfoque contrasta con la denuncia firme de países como Chile, destacando un cambio en la política exterior mexicana hacia una defensa menos activa de la democracia.
Hacia una Nueva Opción Democrática
El control político y las reformas regresivas han llevado a sectores de la izquierda democrática a buscar alternativas. El Frente Cívico Nacional se perfila como una plataforma para revertir el retroceso político y retomar la lucha por una democracia plural y equitativa, un objetivo que Castillo defendió en su tiempo.
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