García Harfuch volvió a colocarse en el centro de la agenda de seguridad binacional tras reunirse con el director del FBI, Kash Patel, en un encuentro que derivó en la entrega de dos objetivos prioritarios a Estados Unidos, uno de ellos incluido en la lista de los 10 más buscados por esa agencia.

La reunión, realizada el 22 de enero de 2026, marca un nuevo capítulo en la coordinación México–Estados Unidos, en un contexto donde el combate al crimen organizado transnacional se ha convertido en una prioridad compartida. El mensaje es claro: la cooperación se mantiene, pero bajo un esquema que subraya el respeto a la soberanía mexicana.
Reuniones clave entre SSPC, FBI y FGR
De acuerdo con información difundida por el propio titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se realizaron dos reuniones estratégicas durante la visita del director del FBI a México.
Una de ellas fue con el equipo operativo de la SSPC, mientras que la segunda se llevó a cabo con la oficina de la Fiscalía General de la República (FGR). En ambos encuentros también participó el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, lo que refleja el alto nivel político y diplomático de la agenda.
En estas reuniones se evaluaron los avances en operativos conjuntos, particularmente en la detención de generadores de violencia y de objetivos prioritarios que afectan directamente a la seguridad de ambos países.
Coordinación sin intervención: el mensaje político
Uno de los puntos centrales destacados por García Harfuch fue el acuerdo de continuar el trabajo coordinado bajo principios de respeto mutuo, soberanía e integridad territorial.
Este énfasis no es menor. En medio de debates históricos sobre la participación de agencias estadounidenses en México, el mensaje busca disipar dudas: la cooperación existe, pero las detenciones se realizan por autoridades mexicanas, bajo el marco legal nacional.
Las autoridades coincidieron en que la colaboración ha producido resultados concretos, y que el intercambio de información seguirá fortaleciéndose para mejorar la efectividad de las operaciones.
Kash Patel regresa a EUA con dos objetivos prioritarios
Tras concluir su agenda en México, Kash Patel partió este viernes 23 de enero rumbo a Estados Unidos, trasladando consigo a dos detenidos de alto perfil.
El primero es una persona no estadounidense, detenida por autoridades mexicanas, que figuraba en la lista de los 10 más buscados del FBI. El segundo caso corresponde a un ciudadano canadiense, quien se entregó voluntariamente en la Embajada de Estados Unidos un día antes.
Estos movimientos refuerzan la narrativa de una responsabilidad compartida, donde México no solo captura, sino que colabora activamente en el proceso judicial internacional.
Detención de Ryan Wedding: golpe al narco transnacional
Uno de los casos más relevantes confirmados por el propio director del FBI fue la captura oficial de Ryan James Wedding, considerado el sexto fugitivo más buscado del último año.
Wedding fue detenido en México y trasladado a territorio estadounidense para enfrentar cargos por tráfico de drogas y asesinato, delitos por los que era buscado desde 2024.
Según el FBI, el acusado habría permanecido oculto en México por más de una década, mientras dirigía una operación transnacional de narcotráfico.

Vínculos con el Cártel de Sinaloa
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, Ryan Wedding era señalado como integrante del Cártel de Sinaloa, participando en el envío de cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia, atravesando México y el sur de California, con destino final en Estados Unidos y Canadá.
La detención representa un golpe significativo a las redes logísticas del narcotráfico internacional y refuerza el discurso de que ningún territorio es refugio permanente para los líderes criminales.
Reconocimiento a México y a la presidenta Sheinbaum
En un mensaje público, Kash Patel agradeció de manera explícita la colaboración del Gobierno de México, mencionando a la presidenta Claudia Sheinbaum, al secretario Omar García Harfuch, al embajador Ron Johnson y a los equipos de Legat México.
Este reconocimiento subraya un cambio en el tono diplomático: de la presión unilateral a una cooperación institucionalizada, donde los resultados se convierten en el principal argumento político.

Seguridad compartida con límites claros
La reunión entre García Harfuch y el FBI confirma que la estrategia de seguridad mexicana apuesta por la coordinación internacional, sin ceder el control operativo ni la soberanía.
La entrega de detenidos de alto perfil, como Ryan Wedding, demuestra que la colaboración puede generar resultados concretos, mientras se mantiene un discurso firme sobre responsabilidad compartida.
En un escenario regional marcado por el crimen transnacional, estos acuerdos no solo fortalecen la seguridad, sino que redefinen el equilibrio entre cooperación y autonomía.


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