El fentanilo, un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína, ha transformado el panorama de la seguridad y la salud pública en México y Estados Unidos. Durante años, la negación oficial de su impacto complicó aún más el problema. Hoy, la administración de Claudia Sheinbaum está adoptando un enfoque más frontal y estratégico para combatir esta crisis.
En este artículo, exploramos los retos, las acciones recientes y las oportunidades para que México lidere un modelo innovador que priorice la seguridad y la salud pública frente a esta creciente amenaza.
Fentanilo: Un problema ignorado y ahora ineludible
¿Qué es el fentanilo y por qué es tan peligroso?
El fentanilo es un opioide utilizado en medicina para tratar el dolor severo. Sin embargo, en el mercado ilegal se ha convertido en un veneno altamente lucrativo y letal. Su potencia y facilidad de transporte lo han convertido en un factor clave del narcotráfico moderno.
Datos clave:
- Es 50 veces más potente que la heroína.
- La cantidad que consume un usuario recurrente en un año equivale a un paquete de 4 gramos de azúcar.
- Su producción ilícita se facilita mediante precursores químicos legales, lo que dificulta su regulación.
De la negación a la acción: Un cambio de enfoque
El legado de inacción
Durante el gobierno anterior, la existencia de producción y tráfico de fentanilo en México fue negada rotundamente. Además, la cancelación de la Encuesta Nacional de Adicciones (Encodat) eliminó una herramienta clave para entender el consumo de sustancias en el país.
El giro de Claudia Sheinbaum
Desde el inicio de su administración, Sheinbaum ha demostrado voluntad política para enfrentar el problema. La reciente incautación de 1,100 kilos de pastillas de fentanilo marca un paso decisivo y simboliza un cambio en la narrativa oficial.
Acciones clave para abordar la crisis del fentanilo
- Fortalecimiento de las policías y fiscalías:
- Garantizar que las instituciones cuenten con recursos y capacitación para enfrentar a las organizaciones criminales que controlan la producción y distribución.
- Reactivación de la Encodat:
- Restablecer esta encuesta proporcionaría datos clave sobre patrones de consumo y permitiría diseñar políticas públicas más efectivas.
- Colaboración público-privada:
- Regular la provisión de precursores químicos en coordinación con el sector privado para evitar que caigan en manos de organizaciones criminales.
- Enfoque en salud pública:
- Diseñar programas de prevención y tratamiento que incluyan campañas educativas y acceso a servicios de reducción de daños.
Un marco jurídico inteligente y global
La reciente propuesta de legisladores de Morena para prohibir la producción, distribución y uso de fentanilo en la Constitución es un ejemplo de cómo la regulación apresurada puede causar más daño que beneficio.
Por qué la prohibición no es suficiente:
- Impacto en pacientes legítimos: Los pacientes que requieren fentanilo para el manejo del dolor podrían recurrir al mercado negro.
- Desvío de recursos: Se priorizaría la persecución sobre la prevención y el tratamiento.
Una estrategia efectiva requiere una legislación clara y multidisciplinaria que ataque la raíz del problema sin criminalizar a los consumidores.
México en el escenario internacional: Una oportunidad para liderar
La crisis del fentanilo no es solo un problema local; afecta a Estados Unidos y otras naciones. Con el regreso de Donald Trump y sus amenazas de imponer aranceles del 25%, México tiene la oportunidad de mostrar liderazgo en un tema de importancia global.
Elementos de una estrategia global:
- Cooperación binacional: Trabajar con Estados Unidos en programas de prevención y control de tráfico.
- Marco jurídico internacional: Impulsar regulaciones globales sobre precursores químicos.
- Política preventiva: Priorizar la salud pública como eje central de la lucha contra el narcotráfico.
La clave está en la prevención y la salud pública
La batalla contra el fentanilo en México es un desafío complejo que exige una estrategia integral. Las acciones contundentes, como las recientes incautaciones, son un paso en la dirección correcta, pero deben complementarse con políticas que aborden las causas profundas del problema.Con un enfoque en la prevención, el tratamiento y la cooperación internacional, la administración de Claudia Sheinbaum tiene la oportunidad de posicionarse como líder en la lucha contra el narcotráfico y el abuso de opioides, demostrando que es posible enfrentar este problema sin caer en la criminalización o la improvisación legislativa.
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