El segundo piso de la 4T: Transformación, transparencia y nuevos retos
La cuarta transformación (4T) de México ha avanzado hacia lo que muchos llaman su “segundo piso”. Este término no es solo una metáfora, sino una declaración de intenciones: consolidar el proyecto de nación, transformando profundamente nuestras instituciones y el servicio público.
La 4T nació con una promesa: reivindicar las luchas sociales del siglo pasado y construir un país más justo e inclusivo. Pero para alcanzar esa meta, es crucial que las instituciones y sus servidores públicos asuman un papel activo y comprometido con los principios de justicia social, transparencia y rendición de cuentas.
El papel de los servidores públicos en la transformación
1. Más que un cargo, un compromiso social
El servicio público debe alejarse de la idea de ser un lugar de privilegios. En cambio, debe concebirse como un espacio de responsabilidad y empatía hacia la ciudadanía.
- El desafío: Erradicar viejas prácticas que perpetúan la corrupción y el distanciamiento entre el gobierno y el pueblo.
- El llamado: Servidores públicos comprometidos con la integridad y la eficiencia en sus funciones.
2. Evaluación constante: Una demanda ciudadana
Si la 4T ha impulsado la revocación de mandato para el presidente, ¿por qué no extender este mecanismo a gobernadores, alcaldes e incluso funcionarios designados?
- Contralores ciudadanos: Recuperar esta figura garantizaría una mayor transparencia y permitiría a la ciudadanía evaluar constantemente el desempeño de los servidores públicos.
- Rendición de cuentas: Un vínculo directo entre la población y quienes ocupan cargos clave.
Desafíos del “segundo piso” de la 4T
1. Consolidar instituciones fuertes y democráticas
La 4T no es solo un cambio de gobierno, sino un proyecto para transformar al Estado. Para ello, las instituciones deben mantenerse fieles a los principios fundacionales de justicia social e inclusión.
- Instituciones sólidas: Garantizan el bienestar social a largo plazo.
- Liderazgo comprometido: Servidores públicos que representen los valores de la 4T.
2. Combatir la desconfianza ciudadana
El vínculo entre la ciudadanía y las instituciones ha sido erosionado por años de corrupción y malas prácticas. El reto es recuperar esa confianza.
- Empatía como pilar: Servidores públicos que demuestren sensibilidad hacia las necesidades de la población.
- Resultados visibles: La sociedad exige avances concretos y palpables.
El cambio empieza desde adentro
1. Responsabilidad personal de los servidores públicos
El éxito de la 4T depende, en gran medida, del compromiso ético de quienes ocupan cargos públicos.
- Visión transformadora: No basta con cumplir funciones; los servidores públicos deben asumir que su desempeño habla por las instituciones que representan.
- Ejemplo para el movimiento: Cada acción individual tiene un impacto en la percepción pública de la 4T.
2. Fin a las viejas prácticas
La 4T no puede permitir que persistan visiones obsoletas del servicio público como un espacio de enriquecimiento personal.
- Nueva cultura organizacional: Instituciones donde la transparencia y la rendición de cuentas sean la norma.
- Formación constante: Programas de capacitación para fortalecer el compromiso de los servidores públicos con los valores de la 4T.
Hacia una sociedad más democrática y equitativa
La cuarta transformación no es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar una sociedad más justa, segura y democrática. La verdadera transformación comienza cuando servidores públicos y ciudadanos trabajan juntos para construir un país donde la justicia social sea una realidad cotidiana.


TE PODRÍA INTERESAR