El ya crispado ambiente político venezolano experimentó una nueva escalada de tensión con la detención, el pasado viernes 23 de mayo de 2025, de Juan Pablo Guanipa, una figura prominente de la oposición y uno de los más cercanos colaboradores de la líder María Corina Machado. La captura, ejecutada a tan solo dos días de la celebración de elecciones legislativas y regionales, fue calificada por el gobierno de Nicolás Maduro como parte de una operación contra el «terrorismo», mientras que la oposición la denunció como un acto de «terrorismo de Estado» y una nueva arremetida contra la disidencia.
La Captura: «Operación Tún Tún» Contra la Oposición
La detención de Guanipa fue anunciada por el Ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, quien lo señaló como «uno de los cabecillas de este grupo terrorista siniestro» y «jefe de esta red terrorista». Según Cabello, la captura se enmarcó en la denominada «Operación Tún Tún», un operativo de seguridad que el gobierno venezolano ha invocado en ocasiones anteriores para justificar acciones contra políticos y activistas opositores acusados de planificar actos desestabilizadores. En esta misma operación, se informó de la detención de un total de 70 personas, entre ellas ciudadanos de nacionalidad argentina, ecuatoriana y serbia.
Juan Pablo Guanipa, abogado y exdiputado de la Asamblea Nacional, se encontraba en la clandestinidad desde las controvertidas elecciones presidenciales de julio de 2024, en las cuales la oposición mayoritaria denunció fraude electoral y presentó actas que, según afirmaban, validaban el triunfo de su candidato, Edmundo González.
Acusaciones y Contexto Político Explosivo
El arresto de Guanipa se produjo en un momento particularmente sensible: a solo 48 horas de las elecciones legislativas y regionales del domingo 25 de mayo de 2025. Este contexto electoral ya venía precedido por un clima de alta polarización y denuncias de persecución política. El gobierno de Nicolás Maduro ha enfrentado reiteradas acusaciones de detenciones arbitrarias contra líderes políticos, activistas sociales y ciudadanos críticos, una práctica que, según organizaciones de derechos humanos, se intensificó tras la autoproclamación de Maduro como ganador de los comicios presidenciales para un tercer mandato (2025-2031).
Las protestas que siguieron a dicha proclamación resultaron en un trágico saldo de aproximadamente 28 fallecidos, 200 heridos y unas 2.400 detenciones, de las cuales unas 2.000 personas ya habrían sido liberadas, según cifras de la Fiscalía venezolana.
Reacciones de Indignación: «Terrorismo de Estado»
La detención de Guanipa generó una ola de indignación y condena por parte de los principales referentes de la oposición venezolana. María Corina Machado, con quien Guanipa mantenía una estrecha colaboración y solía aparecer en actos de campaña, denunció en sus redes sociales una «razzia feroz en todo el país» y calificó las acciones gubernamentales como «puro y duro TERRORISMO DE ESTADO». Machado describió a Guanipa como un «hombre valiente y recto» y se refirió a él como «mi compañero y mi hermano».
Otros líderes opositores, como el excandidato presidencial y exgobernador Henrique Capriles, también se sumaron a las denuncias, exigiendo la liberación de Guanipa y otros militantes detenidos. «¡Nuestra total y absoluta solidaridad con Juan Pablo Guanipa y demás dirigentes políticos detenidos arbitrariamente en las últimas horas. ¡NO SON TERRORISTAS NI HAN COMETIDO DELITOS!», expresó Capriles.
Desde la propia cuenta de X (antes Twitter) de Juan Pablo Guanipa, se publicó un mensaje tras su detención: «Hermanos, si están leyendo esto es porque he sido secuestrado por las fuerzas del régimen de Nicolás Maduro… Durante meses, yo como varios venezolanos, he estado en resguardo para mantener mi seguridad. Lamentablemente, mi tiempo en resguardo llegó a su fin… No tengo certeza de que me irá a pasar a mí en las próximas horas, días y semanas».
* «En la oposición en Venezuela hemos cometido el error de dispararnos entre nosotros», una reflexión del político Juan Requesens, quien estuvo cinco años preso, citada por la BBC , pone de manifiesto la complejidad y las divisiones internas que también han afectado al antichavismo, aunque la condena a la detención de Guanipa fue mayoritariamente unánime.
Crisis Humanitaria y Democrática Sin Fin
Estos eventos se desarrollan en el marco de una crisis multidimensional que azota a Venezuela desde hace años. Cifras de organismos internacionales indican que casi 7,9 millones de venezolanos han abandonado el país como refugiados o migrantes, huyendo de la debacle económica, la inseguridad alimentaria y el colapso de los servicios básicos. A esto se suman las constantes denuncias sobre censura digital, el bloqueo de medios de comunicación independientes y la persecución a organizaciones no gubernamentales, como el reciente caso de Transparencia Venezuela, que anunció que operará desde el exilio.
Análisis Profundo: Estrangulamiento de la Disidencia
La detención de una figura política de la talla de Juan Pablo Guanipa, un actor clave dentro del círculo más cercano de María Corina Machado –la líder opositora con mayor visibilidad y capacidad de convocatoria en la actualidad– y ejecutada en la víspera inmediata de un evento electoral, no puede interpretarse como un hecho aislado. Por el contrario, se perfila como una señal inequívoca del endurecimiento de la estrategia represiva por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Esta acción parece responder a un cálculo político preciso: desarticular cualquier atisbo de liderazgo opositor cohesionado, infundir un clima de miedo generalizado entre la disidencia y, en última instancia, asegurar un control político absoluto frente a una persistente crisis de legitimidad y un profundo descontento popular.
Esta escalada en la represión, si bien podría buscar la sumisión de la oposición a corto plazo, arriesga tener efectos contraproducentes para el gobierno venezolano en el escenario internacional y, potencialmente, a nivel interno. Podría unificar aún más a los sectores opositores más firmes en su rechazo al oficialismo y atraer una mayor condena por parte de la comunidad internacional, complicando cualquier intento futuro de normalización de relaciones diplomáticas o de alivio de las sanciones económicas que pesan sobre el país. No obstante, en lo inmediato, la neutralización de líderes como Guanipa debilita severamente la capacidad de movilización y organización de la oposición dentro de Venezuela, perpetuando el ciclo de crisis política y humanitaria al cerrar progresivamente las vías para una transición democrática negociada y pacífica, tal como lo han planteado diversos actores internacionales.


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