La esterilización es un procedimiento quirúrgico altamente recomendado y seguro para perros y gatos, ofreciendo beneficios importantes como el control de la población y la prevención de ciertas enfermedades en el animal.
Aunque la operación es rutinaria, el éxito y la velocidad de la recuperación de la mascota dependen en gran medida de los cuidados que se le brinden en casa durante el postoperatorio.
Es crucial que los dueños entiendan la importancia de seguir al pie de la letra las indicaciones del médico veterinario para evitar complicaciones. La etapa de convalecencia es tan importante como la cirugía misma y a menudo es donde se cometen los errores comunes al cuidar a tu mascota después de una esterilización. Identificar estos fallos y prevenirlos es la clave para asegurar el bienestar de tu compañero peludo. A continuación, se detallan los descuidos más frecuentes y las acciones correctivas necesarias.
Errores comunes al cuidar a tu mascota después de una esterilización
Uno de los descuidos más críticos es no respetar el periodo de reposo absoluto que el veterinario indica tras la intervención quirúrgica. Permitir que la mascota corra, salte, juegue bruscamente o suba y baje escaleras puede ser muy perjudicial para la herida y los tejidos internos que están sanando. Un movimiento excesivo o inesperado puede provocar la dehiscencia de la sutura, es decir, la apertura de los puntos, lo cual es doloroso y aumenta el riesgo de una infección grave.
Aunque el animal parezca mostrarse activo y recuperado, es vital mantener su actividad física limitada y controlada. El reposo en un espacio pequeño y tranquilo es esencial para una cicatrización adecuada.
Otro error muy extendido es la retirada prematura del collar isabelino, también conocido como cono o campana. Los tutores suelen verlo como un accesorio incómodo que estorba a su mascota para comer o dormir, y por lástima, lo retiran. Sin embargo, el collar isabelino es el escudo protector más importante en esta etapa, ya que evita que la mascota lama, muerda o rasque la herida quirúrgica con su lengua o patas. La saliva, aunque parezca inofensiva, contiene bacterias que pueden contaminar la incisión, y la acción constante de lamer puede irritar o incluso arrancar los puntos. No se debe retirar el collar antes de la fecha indicada por el veterinario, que suele coincidir con la revisión para la retirada de suturas.
El tercer error frecuente, y muy peligroso, es descuidar la vigilancia diaria de la herida quirúrgica. Algunos dueños asumen que, como la cirugía es común, la herida sanará sola sin problemas, y dejan de observarla con la regularidad necesaria.
Es fundamental revisar la incisión todos los días, varias veces si es posible, para detectar a tiempo cualquier señal de alerta. Se debe buscar enrojecimiento excesivo que se extienda más allá de los bordes, hinchazón anormal, secreción de líquido purulento, sangrado activo o mal olor. Un ligero enrojecimiento e inflamación leve es normal, pero cualquier cambio drástico o preocupante debe ser comunicado de inmediato al médico veterinario.
El baño es otro aspecto que genera errores comunes al cuidar a tu mascota después de una esterilización. El deseo de limpiar al animal que puede haberse ensuciado en el hospital o durante el reposo es natural, pero el agua y la humedad son enemigos directos de una herida quirúrgica.
Bañar a la mascota antes de que la herida esté completamente cerrada y cicatrizada introduce humedad en la zona y puede disolver los puntos internos o favorecer el crecimiento de bacterias. La recomendación general es esperar al menos 10 a 14 días y, sobre todo, obtener la aprobación explícita del veterinario antes de mojar la zona de la incisión.
Un cambio de comportamiento común después de la esterilización es la tendencia al aumento de peso, ya que el gasto energético del animal puede disminuir. Modificar la alimentación sin la guía de un especialista es un error común que puede desencadenar este problema.
Aumentar las porciones para «consentir» a la mascota o cambiar de golpe a una dieta más calórica puede favorecer el sobrepeso y la obesidad a largo plazo. La alimentación debe ser revisada por el veterinario, quien podrá recomendar un ajuste en la cantidad o un cambio a un alimento de mantenimiento menos calórico, si es necesario, para prevenir un aumento de peso no deseado en el animal.
La administración de medicamentos es otro punto donde los errores comunes al cuidar a tu mascota después de una esterilización se manifiestan. Muchos dueños, al ver que la mascota se siente mejor y el dolor disminuye después de los primeros días, deciden interrumpir la medicación prescrita, como analgésicos o antibióticos.
Esta práctica es peligrosa, ya que la interrupción prematura de los antibióticos puede provocar una infección por resistencia bacteriana, y suspender los analgésicos puede causar un dolor innecesario. Los medicamentos deben ser suministrados exactamente en la dosis y durante el tiempo que el médico veterinario haya indicado, sin excepción alguna.
También es un error grave no prestar atención a los cambios de comportamiento que pueden indicar un problema subyacente. Si bien un poco de letargo, sensibilidad o desinterés es normal en las primeras 24-48 horas, signos persistentes o graves son una señal de alarma.
El vómito recurrente, la falta de apetito por más de un día, la fiebre o un letargo extremo que impide al animal moverse no son normales. Ignorar estos cambios puede retrasar la atención veterinaria de una complicación seria, como una infección profunda o una reacción a la anestesia.
Finalmente, saltarse la consulta de revisión postoperatoria es uno de los errores comunes al cuidar a tu mascota después de una esterilización que se debe evitar a toda costa. Esta cita es crucial porque el veterinario evaluará la correcta cicatrización de la herida, verificará que no haya complicaciones internas y, si aplica, retirará los puntos de sutura. No acudir a esta revisión impide al especialista asegurar que la recuperación ha sido total y exitosa.
Evitar estos descuidos es fundamental para la salud de tu compañero. La responsabilidad del dueño es tan importante como la destreza del cirujano. El compromiso con un cuidado postoperatorio riguroso garantiza una recuperación rápida y sin contratiempos, asegurando el bienestar a largo plazo de la mascota.


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