México sin organismos autónomos: Un retroceso a décadas pasadas
Diciembre marca el inicio de un capítulo sombrío en la historia institucional de México. Con la desaparición de siete organismos autónomos, incluyendo el INAI y el Coneval, el país enfrenta un retorno a prácticas centralizadas que evocan los días previos a las reformas democráticas de los años 90. Esta transformación amenaza con borrar avances en transparencia, acceso a la información y evaluación de políticas públicas.
¿Qué implica la desaparición del INAI y el Coneval?
La eliminación del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) significa un golpe directo a la rendición de cuentas. Durante años, este organismo permitió a periodistas y ciudadanos acceder a información clave sobre el manejo de recursos públicos. Casos como el de la ‘casa blanca’ de Peña Nieto y las compras del gobierno quedaron expuestos gracias a este instituto.
Ahora, con la desaparición del INAI, no habrá mecanismos independientes para garantizar la protección de datos personales. En un contexto de múltiples hackeos a bases de datos gubernamentales, el riesgo de que la información privada de millones de mexicanos sea vulnerada es alarmante.
Por otro lado, la desaparición del Coneval elimina la evaluación independiente de la política social. En un sistema donde la transferencia directa de efectivo domina las estrategias gubernamentales, se pierde la capacidad de medir el impacto real de estas acciones en la reducción de la pobreza y la desigualdad.
Un conflicto con el T-MEC y los socios comerciales
La desaparición de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) crea tensiones con los compromisos adquiridos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Ambos organismos están inscritos como entidades independientes en este acuerdo comercial, y su eliminación podría interpretarse como una violación directa de las reglas pactadas.
El limbo en el que estos organismos han sido colocados parece ser una estrategia temporal para evitar conflictos inmediatos con los socios comerciales, pero los problemas estructurales derivados de esta decisión están lejos de solucionarse.
El regreso de un modelo centralizado
El panorama recuerda las épocas previas a las reformas democráticas de los 90. Sin organismos autónomos, el poder queda concentrado en el Ejecutivo y sus secretarías, replicando un modelo centralista. La desaparición de estos contrapesos institucionales significa un debilitamiento de los derechos ciudadanos y el fortalecimiento de prácticas clientelistas y opacas.
Consecuencias para la vida cotidiana
Para el ciudadano promedio, la falta de acceso a información pública y la desprotección de sus datos personales representan riesgos tangibles. Desde la exposición de información bancaria y médica hasta la pérdida de herramientas para cuestionar decisiones gubernamentales, el impacto es profundo y afecta tanto a individuos como a empresas.
Por ejemplo, los datos personales recabados en dependencias gubernamentales, antes protegidos por el INAI, ahora quedan vulnerables. Este cambio puede llevar a una proliferación de venta de información en mercados informales, afectando la privacidad y seguridad de millones de personas.
Aprender del pasado para no repetirlo
México enfrenta un retroceso que revive dinámicas de los años 70 y 80, con menos transparencia, menores derechos ciudadanos y una política social basada en el asistencialismo. Este escenario subraya la necesidad urgente de recuperar contrapesos y mecanismos de control ciudadano.
Los desafíos son enormes, pero también lo es la responsabilidad de la sociedad civil para defender los avances democráticos logrados en las últimas décadas.
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