Imaginar a Claudia Sheinbaum como política venezolana revela un abismo entre la democracia mexicana y el régimen de Nicolás Maduro. Desde sus días como líder estudiantil hasta su llegada a la Presidencia, su camino habría sido inconcebible en Venezuela, donde la represión y la persecución política son el pan de cada día para los opositores.
El caso Sheinbaum: Libertad en una democracia
- Oposición sin represalias: Durante 30 años, Sheinbaum fue una férrea opositora al gobierno, sin enfrentar las consecuencias brutales que muchos políticos venezolanos padecen.
- Participación política activa: Fue parte de la fundación de dos partidos opositores, el PRD y Morena, ambos financiados legalmente con recursos públicos.
- Acceso a espacios clave: Ocupó cargos como secretaria de Medio Ambiente, jefa de Gobierno de la CDMX y finalmente, presidenta.
La realidad de Venezuela: Un espejo distorsionado
En contraste, la oposición venezolana enfrenta un panorama oscuro:
- Persecución y encarcelamiento: Políticos como María Corina Machado han sido amenazados, arrestados y vetados de elecciones.
- Fraudes electorales: Nicolás Maduro consolida su poder mediante elecciones cuestionadas internacionalmente.
- Ausencia de democracia: Libertades fundamentales como la libertad de expresión y el derecho a la protesta han sido suprimidas.
¿Silencio cúmplice? La postura de México ante Venezuela
Claudia Sheinbaum: "El que debe decidir sobre Venezuela es el pueblo de Venezuela".
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) January 11, 2025
¿Se habrá enterado que el pueblo de Venezuela votó mayoritariamente por un cambio en el país? pic.twitter.com/BI6Cm9yWbS
La asistencia del embajador mexicano a la toma de posesión de Nicolás Maduro y el silencio de Claudia Sheinbaum sobre la crisis en Venezuela levantan preguntas incómodas.
Un contraste histórico
- Sheinbaum y las protestas: En 2006, López Obrador y su equipo, incluida Sheinbaum, protestaron durante 47 días por un presunto fraude electoral. En Venezuela, una protesta similar habría terminado en violencia o exilio.
- María Corina Machado: Una líder opositora que refleja los valores de lucha por la democracia que alguna vez Sheinbaum representó.
¿Por qué calla México?
- Incoherencia política: Sheinbaum, quien forjó su carrera en un entorno democrático, parece ignorar las similitudes entre su pasado y la lucha de los opositores venezolanos.
- Falta de empatía: Ni la sororidad ni el espíritu opositor se han manifestado en apoyo a las mujeres y líderes que enfrentan al régimen venezolano.
El legado de la democracia mexicana
México no es Venezuela y Claudia Sheinbaum es prueba de ello. Su trayectoria política se construyó en un país donde la democracia, aunque imperfecta, permite la alternancia y protege los derechos fundamentales.
Sin embargo, el respaldo de México a Nicolás Maduro plantea serias dudas sobre el compromiso del gobierno con los valores democráticos.
Entre la historia y la incoherencia
Claudia Sheinbaum es un símbolo del potencial que ofrece una democracia funcional. Sin embargo, su silencio ante la represión en Venezuela contradice los valores que la llevaron a la Presidencia.
La empatía y el liderazgo que una vez la definieron como opositora en México deberían impulsarla a alzar la voz en defensa de las libertades en otras naciones.
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