Una amenaza anunciada, dos respuestas opuestas
El pasado 8 de diciembre, Donald Trump lanzó una amenaza clara: imponer aranceles del 25% si México y Canadá no controlan el flujo de fentanilo y migrantes hacia Estados Unidos. La reacción de los líderes norteamericanos no pudo ser más diferente.
Mientras Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, actuó con rapidez y estrategia, organizando una llamada telefónica inmediata con Trump y programando una cena en Mar-a-Lago, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por una carta leída en su mañanera, apelando a la diplomacia epistolar y lanzando reproches hacia el mandatario estadounidense.
Trudeau: Acción rápida y concesiones tácticas
En Ottawa, Trudeau entendió la importancia de la velocidad. Durante su cena con Trump y miembros de su equipo, ofreció fortalecer la frontera con drones, helicópteros y más personal. Además, lanzó una campaña nacional para advertir sobre los obstáculos de migrar a Canadá.
¿El resultado? Trudeau salió de la reunión sugiriendo que había neutralizado las amenazas de aranceles. Su enfoque fue claro: ceder en puntos menores para asegurar los mayores beneficios.
Sheinbaum: La pasividad y sus consecuencias
En contraste, Sheinbaum mantuvo un enfoque menos práctico y más reactivo. Tardó tres días en conseguir una llamada con Trump, en la que su posición no ofreció alternativas concretas. Las acciones en México se limitaron a operativos mediáticos, como el decomiso de productos piratas en el Centro Histórico, una señal simbólica que no parece suficiente frente a las demandas del mandatario estadounidense.
Las declaraciones de Sheinbaum, lejos de construir un puente, han alimentado tensiones. Al señalar los problemas de adicción de Canadá al fentanilo, en lugar de tender lazos con sus aliados norteamericanos, la presidenta mexicana se aísla aún más en una negociación trilateral crucial.
El peso de la opinión internacional
La estrategia de Sheinbaum también enfrenta serias críticas en el ámbito internacional. El New York Times alertó que el Cártel de Sinaloa está produciendo precursores de fentanilo en México, intensificando las preocupaciones de Trump. Por su parte, el Financial Times tituló su análisis: «El riesgo de que México sea excluido de Norteamérica está creciendo», subrayando la falta de preparación en la administración mexicana ante una amenaza real.
¿Qué debería hacer México?
Ante un escenario tan complejo, México necesita un enfoque más estratégico:
- Fortalecer la vigilancia fronteriza: Mejorar la supervisión en puertos y aduanas para combatir el tráfico de drogas y migrantes.
- Cabildeo internacional: Formar alianzas con empresarios y legisladores estadounidenses para resaltar los beneficios mutuos del T-MEC.
- Coordinar con Canadá: A pesar de las tensiones, México debe encontrar puntos de convergencia con Trudeau para mantener una posición unificada.
- Acciones concretas contra el fentanilo: Implementar operativos efectivos que envíen un mensaje claro de compromiso contra el narcotráfico.
Un camino incierto
El tiempo apremia, y las amenazas de Trump no son simples bravuconadas. Trudeau ha mostrado la eficacia de actuar con rapidez y ceder en lo necesario para obtener lo esencial. Sheinbaum, por otro lado, parece estar caminando hacia un abismo, arrastrando consigo a México.
Es momento de que la presidenta adopte un enfoque más pragmático, dejando atrás el simbolismo y enfrentando las negociaciones con estrategias reales.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR