La detención de dos ciudadanos estadounidenses en CDMX puso de nuevo en el centro del debate la cooperación policial entre México y Estados Unidos. Se trata de Anthony Emilio Troncoso, de 43 años, y Pablo Correa Montoya, de 40, quienes eran buscados por delitos de conspiración criminal y participación en organizaciones corruptas por autoridades del estado de Pennsylvania. Ambos fueron ubicados y arrestados en distintos puntos de la Ciudad de México tras un operativo coordinado entre dependencias federales mexicanas.
El caso refleja cómo México se ha convertido no solo en territorio de tránsito para el crimen internacional, sino también en refugio temporal para delincuentes que buscan evadir órdenes de captura en su país de origen. La operación federal concluyó con la puesta a disposición de los detenidos ante el Instituto Nacional de Migración (INM), desde donde se continuará el proceso para su deportación inmediata.
Detención conjunta entre varias agencias mexicanas
De acuerdo con el comunicado oficial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), en el operativo participaron elementos de la Guardia Nacional, la Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Fiscalía General de la República y el Instituto Nacional de Migración. La acción fue resultado de un intercambio de información internacional, una práctica cada vez más habitual en investigaciones contra redes criminales transnacionales.
Las autoridades identificaron a los sospechosos como Anthony “N” y Pablo “N”, bajo el protocolo legal mexicano que evita revelar apellidos completos durante procesos en curso. Ambos contaban con órdenes de arresto vigentes emitidas en Estados Unidos, donde se les vincula con actividades de conspiración criminal y organizaciones corruptas.
¿Cómo fueron localizados en la Ciudad de México?
La ubicación de Anthony Troncoso se logró en la alcaldía Cuauhtémoc, después de que las autoridades mexicanas recibieran información precisa sobre su residencia habitual. Tras confirmar su identidad durante recorridos de vigilancia, fue arrestado sin incidentes.
Por su parte, Pablo Correa Montoya fue localizado en la alcaldía Magdalena Contreras, donde se ocultaba junto con uno de sus colaboradores, quien también tiene una orden de arresto en Estados Unidos. Tras implementar un operativo de vigilancia, se logró su captura cuando se le marcó el alto en vía pública.
Ambos detenidos fueron informados de sus derechos legales de acuerdo con los protocolos establecidos y posteriormente trasladados a instalaciones del INM, donde se inició el procedimiento correspondiente para su salida del país.
Cooperación internacional y deportación: un mecanismo legal en funcionamiento
El arresto de los dos fugitivos se realizó en el marco de los mecanismos de cooperación internacional en materia de seguridad, un esquema que México y Estados Unidos han reforzado durante los últimos años, especialmente en casos relacionados con crimen organizado, narcotráfico y fraude transnacional.
En este tipo de casos, México no realiza una extradición judicial completa cuando el detenido es extranjero en situación migratoria irregular: la figura aplicable es la deportación por orden administrativa, lo que acelera el proceso de entrega al país solicitante.
Este procedimiento evita que los sospechosos pasen por un juicio en territorio mexicano, siempre y cuando los delitos no estén ligados a investigaciones locales. En consecuencia, los dos estadounidenses serán entregados a agentes migratorios estadounidenses en cuanto se complete la valoración documental.
¿Por qué este caso es relevante para México y Estados Unidos?
Este tipo de arrestos no solo fortalecen la relación bilateral, sino que envían un mensaje claro a organizaciones delictivas que usan a México como refugio. La captura de extranjeros con órdenes de arresto internacionales refuerza la percepción de vigilancia activa, especialmente en ciudades clave como la CDMX, donde se han localizado líderes de redes criminales, estafadores internacionales y exfuncionarios acusados de corrupción.
También deja ver el papel del Instituto Nacional de Migración como pieza clave en la estrategia de seguridad, ya que la deportación inmediata permite acelerar la entrega de los fugitivos sin saturar los procesos judiciales mexicanos.
Lo que sigue en el proceso
Los detenidos ya fueron presentados ante el INM, donde se llevará a cabo su certificación migratoria y el trámite de retorno asistido. En cuanto Estados Unidos formalice la recepción, los dos sujetos serán escoltados fuera del país.
Este tipo de casos suelen resolverse en cuestión de días, por lo que se prevé que Anthony Troncoso y Pablo Correa Montoya enfrenten a la justicia estadounidense en territorio de Pennsylvania en breve.
La captura de los dos ciudadanos estadounidenses en la Ciudad de México confirma que los operativos de seguridad binacional están funcionando y que México continúa fortaleciendo su papel como colaborador activo contra el crimen internacional. La deportación de los detenidos no solo agiliza la aplicación de justicia, sino que demuestra que el país no es ya un terreno seguro para quienes buscan evadir procesos judiciales fuera de sus fronteras.
Con la creciente vigilancia entre agencias internacionales, se espera que más casos como este se registren en los próximos meses, haciendo evidente que el crimen transnacional enfrenta cada vez menos espacios donde operar con impunidad.


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