El gobernador de Nuevo León, Samuel García, ha iniciado prematuramente la carrera por la alcaldía de Monterrey para 2027 al «destapar» a Martha Herrera, su actual Secretaria de Igualdad e Inclusión, como su carta fuerte para la sucesión. La jugada reconfigura el tablero político de Movimiento Ciudadano (MC) y del estado.
En un movimiento estratégico y calculado, García ha dado un espaldarazo público a Herrera, fortaleciendo su perfil dentro del partido y posicionándola como la principal aspirante a la candidatura más codiciada de Nuevo León. La propia secretaria ha aceptado el reto, declarando: «Me comprometo a recuperar Monterrey», una frase que marca el inicio de su precampaña no oficial.
El anuncio es tan relevante por quién es impulsada como por quién es omitido. El «destape» ocurre en un contexto de una notable «ausencia» del actual alcalde, Luis Donaldo Colosio Riojas, en las conversaciones sobre el futuro de la capital, lo que sugiere un posible realineamiento de fuerzas y liderazgos dentro de MC a nivel local y estatal.
Una Jugada de Ajedrez Político
Adelantar la sucesión a más de dos años de la elección es una táctica inusual que debe leerse en clave de poder. Con este movimiento, Samuel García busca consolidar su control sobre el partido en Nuevo León, enviando una señal clara de quién es su candidata predilecta y buscando desalentar a otros posibles aspirantes internos. Es un intento de moldear el futuro de su proyecto político más allá de su gubernatura.
Al mismo tiempo, la jugada ejerce una enorme presión sobre los partidos de oposición, principalmente el PRI y el PAN. Al poner sobre la mesa una candidata de alto perfil desde ahora, MC les obliga a acelerar sus propios procesos internos y a definir sus estrategias, o arriesgarse a parecer desorganizados y reactivos.
«Envió un agradecimiento y respeto a mi amigo Luis Donaldo Colosio… sé que cuento contigo», declaró Martha Herrera, en un mensaje que busca proyectar unidad a pesar de las evidentes maniobras de poder.
Lo que parece un simple anuncio es, en realidad, la primera pieza que se mueve en el complejo ajedrez por el control de Monterrey. La «guerra» por 2027 ha comenzado en 2025, y las reacciones de los demás actores políticos en las próximas semanas escribirán los siguientes capítulos de esta saga.


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