Un repunte inesperado de la inflación al 4.42% en mayo ha expuesto una profunda división en la Junta de Gobierno del Banco de México. Mientras el país enfrenta precios al alza, la cúpula económica debate en una encrucijada que pone en riesgo la estabilidad financiera nacional.
La economía mexicana se encuentra en una encrucijada crítica. El más reciente informe del INEGI reveló que la inflación anual se aceleró hasta un preocupante 4.42% en mayo, una cifra que no solo supera las expectativas de los analistas (4.38%), sino que rebasa el límite superior del objetivo del Banco de México (Banxico), fijado en 4%. Este dato, por sí solo alarmante, es la punta del iceberg de un problema mucho más profundo: una aparente pugna interna en la principal institución financiera del país sobre cómo enfrentar la tormenta.
La Contradicción: Bajar Tasas con Inflación Creciente
La controversia se centra en la reciente decisión de Banxico de recortar la tasa de interés de referencia, situándola en un 8% tras una serie de rebajas que comenzaron en marzo de 2024, cuando la tasa se encontraba en un restrictivo 11.25%. Bajar las tasas de interés es una medida que, típicamente, busca estimular la economía, pero que conlleva el riesgo de avivar la inflación.
Hacerlo justo cuando la inflación muestra señales de resistencia y el componente subyacente —que refleja mejor las presiones de precios a largo plazo— también sube al 4.06% , es una jugada de alto riesgo que ha generado un debate visible dentro de la propia Junta de Gobierno.
La Votación que Reveló la Fractura
La decisión de recortar la tasa en la última reunión no fue unánime. El subgobernador Jonathan Heath votó en contra de la medida, abogando por mantener una postura más restrictiva para anclar las expectativas inflacionarias. Esta disidencia pública es una señal inequívoca de que no hay consenso en la cúpula de Banxico.
Se perfilan dos visiones contrapuestas:
* La Mayoría Cautelosa: Liderada por la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, parece priorizar el no frenar una economía que muestra signos de desaceleración. La inversión fija bruta cayó en el primer trimestre y el FMI ha revisado a la baja el pronóstico de crecimiento para México. Temen que mantener las tasas demasiado altas pueda provocar una recesión.
* La Minoría Ortodoxa: Representada por Heath, advierte que el monstruo de la inflación no está domado y que relajar la política monetaria prematuramente podría resultar en un descontrol de precios que afectaría gravemente el poder adquisitivo de las familias mexicanas.
«Los resultados respaldan nuestras expectativas de que las autoridades mantengan un tono cauteloso, pero continúen recortando las tasas de interés». – Felipe Hernández, economista para América Latina de Bloomberg Economics, reflejando la visión predominante.
El Dilema del Gobierno Federal
Esta encrucijada para Banxico ocurre mientras el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), mantiene una política fiscal expansiva. El presupuesto para 2024 contempla un aumento significativo en el gasto social, como las pensiones, y un déficit primario presupuestario.
Esta combinación de políticas —inyectar dinero a la economía a través del gasto público mientras se abarata el crédito— es una receta que, según manuales de economía, tiende a generar más inflación. Mientras la SHCP se enfoca en el combate a la evasión fiscal y el apoyo social, Banxico se enfrenta a la difícil tarea de equilibrar el barco sin un timón unificado.
La pugna en el Banco de México no es un debate académico. La decisión que prevalezca en las próximas reuniones monetarias tendrá un impacto directo en el costo de las hipotecas, los préstamos para automóviles, las tarjetas de crédito y, sobre todo, en el precio de los productos de la canasta básica. México observa atentamente, esperando que sus líderes financieros encuentren el camino correcto en medio de la tormenta.


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