Crece la inconformidad por la presencia del rabino David Yosef
Los activistas pro Palestina, reunidos en la Octava Asamblea Internacional del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos repudiaron la visita del rabino David Yosef a la Cámara de Diputados. Según denunciaron, el líder religioso es un “sionista” que respalda las acciones del Estado de Israel en Palestina, lo que —afirman— constituye apoyo a un genocidio.

Daniela González López, coordinadora internacional del Observatorio, y el profesor universitario Eduardo Correa, miembro del Consejo Consultivo, expresaron abiertamente su repudio a la invitación realizada por el diputado morenista Pedro Haces. Los activistas señalaron que permitir la presencia del rabino en un recinto legislativo mexicano constituye una falta de respeto a las víctimas palestinas, especialmente en un momento en que —según sus cifras— más de 70 mil personas han sido asesinadas y 20 mil niños enfrentan hambre y desplazamiento.
Para los asistentes, la invitación representa una afrenta ética. Durante la asamblea, los participantes gritaron consignas como: “¡Fuera Pedro Haces!” y “¡El sionismo va a caer!”, evidenciando el profundo malestar por lo que consideran una legitimación de políticas agresivas del Estado israelí.
Señalamientos sobre violaciones a derechos humanos en Palestina
Durante su intervención, Correa enfatizó que “lo que pasa en Gaza y Palestina nos une”, insistiendo en que la situación humanitaria debe ser entendida como una causa global. Criticó también recientes bombardeos a lanchas en el Pacífico, atribuidos por el gobierno de Estados Unidos a actividades de narcotráfico, afirmando que no existe evidencia clara que sustente tal acusación. Según señaló, dichas embarcaciones “quizás son de pescadores”.
González López insistió en que la comunidad internacional debe exigir medidas contundentes contra Israel, entre ellas el rompimiento de relaciones diplomáticas y la implementación de sanciones desde instancias de la ONU. Añadió que, aunque la ofensiva militar más intensa ha concluido, siguen produciéndose acciones que considera parte de un proceso de colonización y control territorial.
Afirmó que el nuevo plan impulsado por Benjamín Netanyahu y el presidente Donald Trump es “una narrativa falsa”, cuyo objetivo sería reocupar Gaza y legitimar una administración extranjera sobre el territorio palestino.
Declaraciones de la Asamblea y demandas internacionales
La Declaración final de la Asamblea fue contundente al denunciar las violaciones a los derechos colectivos, la impunidad, los genocidios y la presencia de paramilitarismo en territorios vulnerables. Los asistentes exigieron poner fin a políticas militares que, aseguran, profundizan la pobreza, la exclusión y la violencia.
El documento también rechaza explícitamente el supuesto “plan de recolonización” atribuido a Trump y Netanyahu, defendiendo la autodeterminación del pueblo palestino y su soberanía sobre el territorio.
Además, denuncia la militarización global como una estrategia utilizada por Estados Unidos y la OTAN para mantener hegemonías geopolíticas. Señala como ejemplo la presencia de bases militares extranjeras, entre ellas la base NAMRU-6 en Perú y Honduras, y la base estadounidense en Guantánamo, considerada por los activistas como ilegal.
Solidaridad con pueblos vulnerables en América Latina y el mundo
Los participantes reiteraron su solidaridad con Palestina, Cuba, Venezuela, Colombia y otros pueblos que —afirmaron— enfrentan constantemente bloqueos, sanciones, golpes de Estado y presiones geopolíticas. Para los activistas, estas situaciones forman parte de un sistema global que impide el desarrollo pleno de las naciones que buscan independencia política y económica.

También hicieron un llamado a construir sociedades basadas en la justicia, la solidaridad y el poder popular, con un enfoque en la defensa de la vida por encima de los intereses militares o económicos.
Finalmente, subrayaron que América Latina y el Caribe deben mantenerse como una zona de paz, libre de bases militares extranjeras y de armas nucleares. Para ello, consideraron indispensable que los gobiernos de la región adopten posturas firmes ante la injerencia externa y promuevan políticas que fortalezcan la soberanía.


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