La tensión vuelve al campo francés. El sindicato Coordinación Rural ha anunciado nuevas movilizaciones que podrían culminar en un bloqueo de París a partir del lunes, reavivando el fantasma del «asedio» de principios de año por promesas gubernamentales que consideran incumplidas.
La tregua ha sido breve. La ira y la frustración que llevaron a miles de agricultores franceses a paralizar el país a principios de año están a punto de estallar de nuevo. El influyente sindicato Coordinación Rural ha lanzado una nueva llamada a la movilización, amenazando con una reedición del «asedio a París» si el gobierno de Emmanuel Macron no cumple de forma inmediata con las promesas realizadas. La amenaza de un bloqueo indefinido de la capital a partir del próximo lunes pende sobre un ejecutivo que se enfrenta, una vez más, a la rebelión del campo.
La Amenaza Regresa: «Asedio a París» en el Horizonte
El recuerdo del bloqueo de las principales autopistas de acceso a París por parte de cientos de tractores sigue fresco en la memoria colectiva. Ahora, la amenaza vuelve con fuerza. Los agricultores de Coordinación Rural planean dirigirse de nuevo hacia la capital y no descartan iniciar bloqueos coordinados para paralizar los accesos clave, tal y como hicieron en su anterior demostración de fuerza.
Esta no es una protesta nueva, sino la continuación de un conflicto que nunca se cerró del todo. La sensación de haber sido engañados es el principal combustible de esta nueva oleada de descontento.
Las Demandas Clave: ¿Por Qué Vuelven a las Calles?
La raíz del problema es la percepción generalizada entre los agricultores de que el gobierno no ha cumplido su palabra. Las medidas anunciadas por el primer ministro, Gabriel Attal, para desactivar las protestas anteriores se consideran insuficientes o, directamente, no se han aplicado. Las principales reivindicaciones siguen siendo las mismas:
- Precios Justos: La exigencia de que las grandes cadenas de supermercados paguen un precio por sus productos que les permita cubrir costes y vivir dignamente. Denuncian que la presión a la baja de los precios les está ahogando.
- Competencia Desleal: Una profunda indignación contra lo que consideran una «competencia desleal» por parte de las importaciones de otros países, como España o las naciones del bloque Mercosur. Argumentan que estos productos no están sujetos a las mismas y estrictas regulaciones medioambientales y fitosanitarias que se les exigen a ellos, lo que les sitúa en una clara desventaja.
- Menos Burocracia y Costes Más Bajos: Se quejan de una carga burocrática «excesiva» y del creciente coste de insumos básicos como el diésel agrícola.
«Tenemos que parar inmediatamente las importaciones de todo el mundo. En España o Italia pueden utilizar sustancias que yo no puedo usar en mi explotación, y así no puedo competir justamente.» – Declaración de un agricultor francés que resume el sentir del sector.
La Respuesta del Gobierno: Entre la Negociación y la Movilización Policial
El gobierno francés se encuentra en una posición extremadamente delicada. Por un lado, debe negociar para evitar el caos; por otro, debe mostrar firmeza para no parecer un rehén de los grupos de presión. En las protestas anteriores, la estrategia fue una combinación de ambas: se movilizaron 15.000 agentes de policía para establecer una línea roja e impedir que los tractores entraran en el centro de París, pero se toleraron los bloqueos en las autopistas periféricas.
Al mismo tiempo, el ejecutivo intentó hacer concesiones, como anunciar nuevas ayudas y mostrar su rechazo al acuerdo comercial entre la UE y Mercosur. Se espera que esta estrategia de «palo y zanahoria» se repita, aunque la paciencia de los agricultores parece haberse agotado.
Un Movimiento Paneuropeo: La Lucha de los Agricultores Resuena en Todo el Continente
Es importante destacar que la protesta francesa no es un caso aislado. Es la manifestación más visible de una crisis que afecta a todo el sector agrícola europeo. Movilizaciones similares, con demandas muy parecidas, se han producido en Alemania, Bélgica, Italia y Rumanía en los últimos meses.
Esta dimensión paneuropea demuestra que los problemas de rentabilidad, competencia global y regulación medioambiental son estructurales en la UE. El campo francés actúa como la punta de lanza de un descontento mucho más profundo que amenaza con tener consecuencias políticas significativas, especialmente de cara a las próximas elecciones europeas.


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