El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha oficializado este jueves 20 de febrero la designación de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras. Esta medida, publicada en el Registro Federal, busca intensificar la presión sobre estos grupos criminales y ampliar las herramientas legales para combatir sus actividades ilícitas.
Trump designa a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas
Las organizaciones señaladas como terroristas incluyen al Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, Cártel del Noreste, Cártel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana. Además, se ha extendido la designación a pandillas centro y sudamericanas como la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Tren de Aragua. La administración Trump argumenta que estas entidades representan una amenaza significativa para la seguridad nacional de Estados Unidos debido a sus actividades relacionadas con el narcotráfico y la violencia.
Reacción del gobierno mexicano ante la designación
La reacción del gobierno mexicano no se hizo esperar. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su desacuerdo con la medida, enfatizando que, aunque respeta las decisiones internas de Estados Unidos, México no permitirá acciones que vulneren su soberanía.
Sheinbaum destacó la importancia de la colaboración bilateral en materia de seguridad, siempre y cuando se respete la jurisdicción y las leyes mexicanas.
Implicaciones diplomáticas y de seguridad de la medida
Esta designación tiene implicaciones profundas en las relaciones diplomáticas entre ambos países. Por un lado, otorga a las agencias estadounidenses mayores facultades para actuar contra estas organizaciones, incluyendo la posibilidad de sanciones financieras más severas y operaciones encubiertas. Por otro lado, genera tensiones respecto a la posible intervención de fuerzas extranjeras en territorio mexicano, un tema delicado en la política interna de México.
Analistas señalan que, aunque la intención de la administración Trump es fortalecer la lucha contra el narcotráfico, esta acción podría complicar la cooperación bilateral y afectar áreas como el comercio y la migración. Además, existe el riesgo de que los cárteles respondan con mayor violencia, tanto en México como en comunidades fronterizas de Estados Unidos.
Posibles consecuencias en la cooperación bilateral
En el ámbito político mexicano, la designación ha generado debates intensos. Mientras algunos legisladores consideran que es una oportunidad para reforzar las estrategias de seguridad, otros la ven como una intromisión en asuntos internos. La presidenta Sheinbaum ha reiterado que su administración está comprometida con el combate al crimen organizado, pero siempre bajo los principios de respeto mutuo y soberanía nacional.
Este acontecimiento marca un nuevo capítulo en la compleja relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y combate al narcotráfico. La evolución de esta situación dependerá en gran medida de las acciones y diálogos que ambas naciones emprendan en los próximos días y semanas.
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