La política energética y tecnológica de Donald Trump vuelve a ocupar los titulares mundiales. Con su nueva orden ejecutiva de Declaración de Emergencia Energética Nacional, el expresidente pretende fortalecer la industria de los hidrocarburos, recortar protecciones ambientales y priorizar el desarrollo de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA). Este movimiento refleja no solo su estrategia para enfrentar a potencias como China, sino también su visión de un Estados Unidos autosuficiente y líder en el siglo XXI.
Hidrocarburos y el nuevo panorama energético en Estados Unidos
Trump ha promovido una drástica reducción de los requisitos ambientales para acelerar permisos en la extracción de hidrocarburos, especialmente en áreas protegidas como Alaska. Su argumento principal radica en que la seguridad energética es esencial para la estabilidad económica y militar del país.
En palabras del exmandatario:
«Un suministro de energía confiable es el pilar de nuestra competitividad frente a potencias extranjeras hostiles y una garantía de nuestra prosperidad.»
Impacto inmediato de la orden ejecutiva:
- Impulso a la industria del petróleo y gas mediante la concesión de permisos más rápidos.
- Desincentivo de energías renovables, marcando un retroceso en los avances hacia energías limpias.
- Dependencia tecnológica del petróleo, mientras los sectores como la IA y los centros de datos triplican su demanda energética.
La carrera tecnológica entre Estados Unidos y China
Uno de los puntos más relevantes de esta estrategia es la relación directa entre la energía y el avance de la tecnología, especialmente la IA.
Datos clave sobre la energía y la IA:
- Los centros de datos y la Inteligencia Artificial aumentarán su demanda energética en un 300% en los próximos tres años, según el Departamento de Energía de EU.
- Microsoft, en su informe de sostenibilidad 2024, reveló que duplicó su consumo energético en solo tres años, alcanzando más de 23 millones de MWh en 2023.
Trump no oculta sus intenciones: liderar una «carrera armamentista tecnológica» contra China. Con una inversión privada de 500 mil millones de dólares en infraestructura para IA, el expresidente busca posicionar a Estados Unidos como la nación hegemónica en innovación tecnológica.
El costo ambiental de la carrera tecnológica
Mientras Trump promueve el desarrollo energético basado en hidrocarburos, surgen preocupaciones sobre los costos ambientales y sociales.
- Consumo de agua: Los centros de datos utilizan grandes cantidades de agua para enfriamiento, lo que genera presión sobre los recursos hídricos.
- Emisiones de gases de efecto invernadero: El incremento en la producción de energía basada en combustibles fósiles amplifica los riesgos para el medio ambiente.
- Desigualdad tecnológica: La falta de inversiones en energías renovables podría dejar atrás a comunidades vulnerables frente al cambio climático.
¿Qué significa esto para el futuro global?
La estrategia energética y tecnológica de Trump plantea un desafío para el equilibrio global. Mientras Estados Unidos apuesta por los hidrocarburos, otras naciones podrían avanzar en la innovación sostenible, creando un panorama de competencia geopolítica más complejo.
Por otro lado, la creciente dependencia energética de tecnologías como la IA y los centros de datos puede desencadenar una crisis de recursos a largo plazo si no se implementan políticas responsables.
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