La democracia brasileña es testigo de un juicio histórico donde la traición personal es el epicentro de una trama de golpe de Estado. Un ex edecán de Bolsonaro acusa a su general y exministro de Defensa, Walter Braga Netto, de planificar la anulación de las elecciones.
Un juicio de proporciones históricas está sacudiendo los cimientos del poder en Brasil, poniendo en el banquillo no solo al expresidente Jair Bolsonaro, sino a la cúpula militar que lo acompañó. La acusación es gravísima: conspirar para ejecutar un golpe de Estado y anular los resultados de las elecciones de 2022. Pero más allá de la complejidad legal, la historia que cautiva a la nación es una de lealtad rota y traición.
El drama se centra en dos figuras militares: el teniente coronel Mauro Cid, ex edecán y hombre de confianza de Bolsonaro, ahora convertido en testigo colaborador; y su antiguo superior, el general Walter Braga Netto, exministro de Defensa y candidato a vicepresidente.
En un testimonio que ha hecho temblar al estamento militar, Cid ha declarado que Braga Netto participó activamente en reuniones donde se discutieron planes para impedir por la fuerza que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva asumiera el poder.
El Careo: La Tensión de la Verdad
La confrontación entre ambos alcanzó su punto álgido en un tenso careo judicial. Según reportes, durante la audiencia a puerta cerrada, Braga Netto, enfurecido, llamó «mentiroso» a Cid, y ambos hombres evitaron mirarse directamente durante todo el procedimiento. La ruptura se había hecho visible públicamente antes, cuando en una comparecencia, Cid rompió el estricto protocolo militar al no saludar a su general, un gesto que se convirtió en el símbolo de la división que corroe a las Fuerzas Armadas.
Este enfrentamiento personal es la puerta de entrada para que el público entienda la crisis institucional. La historia de un leal subordinado que se vuelve contra su poderoso jefe es un arquetipo universal que hace que el abstracto concepto de «intento de golpe» se vuelva tangible y emocionalmente resonante.
«Poner a un coronel frente a un general nivela el campo de juego y señala que, para el sistema de justicia, todos los acusados son iguales. La verdad prevalecerá». – Lucas Figueiredo, autor y experto en la dictadura brasileña.
Un Desafío a la Impunidad Histórica
Este juicio es mucho más que un caso penal. Es visto por analistas como un desafío sin precedentes a la impunidad de la que históricamente ha gozado la cúpula militar en Brasil. Por primera vez, un general de cuatro estrellas es confrontado y acusado públicamente por un subordinado en un tribunal civil, un acto que redefine las relaciones cívico-militares en el país.
Las acusaciones sugieren que los disturbios del 8 de enero de 2023, cuando miles de bolsonaristas asaltaron las sedes de los tres poderes en Brasilia, no fueron un acto espontáneo de una turba, sino la posible fase final de una conspiración mucho más profunda, urdida en los más altos niveles del poder militar y político.
El veredicto, esperado para finales de 2025, no solo decidirá el futuro de Bolsonaro y sus generales, sino que sentará un precedente crucial para el futuro de la democracia brasileña.


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