Tailandia acusa a Camboya de haber violado el reciente acuerdo de alto el fuego firmado entre ambos países, luego de que autoridades tailandesas denunciaran el sobrevuelo de más de 250 drones en su espacio aéreo. El incidente ocurre menos de 48 horas después de que Bangkok y Nom Pen acordaran una tregua para frenar tres semanas de enfrentamientos armados en su frontera común, una de las más sensibles del sudeste asiático.

El conflicto, que involucra a dos de los destinos turísticos más importantes de la región, ha dejado un saldo de al menos 47 muertos y el desplazamiento de cerca de un millón de personas en ambos lados de la frontera, según cifras oficiales. La nueva acusación de Tailandia reaviva la tensión y pone en duda la fragilidad del alto el fuego alcanzado el fin de semana.
Drones y nuevas tensiones tras la firma de la tregua
De acuerdo con el ejército tailandés, los drones detectados habrían ingresado desde territorio camboyano, lo que fue calificado como una provocación directa y una clara violación de los compromisos asumidos para reducir la violencia. En un comunicado oficial, las fuerzas armadas señalaron que estas acciones “contradicen los esfuerzos de distensión y generan desconfianza en el proceso de paz”.
La denuncia se produce en un contexto delicado, ya que el alto el fuego fue presentado como un paso clave para evitar una escalada mayor. Para Tailandia, el uso de tecnología aérea no tripulada en una zona en disputa representa una amenaza potencial a la seguridad nacional y un mensaje político que no puede pasarse por alto.
La respuesta de Camboya y el intento de contener la crisis
Desde Nom Pen, la reacción fue más moderada. El ministro de Relaciones Exteriores de Camboya, Prak Sokhonn, minimizó el incidente al describirlo como un “pequeño problema” y aseguró que ya existe comunicación directa con las autoridades tailandesas para investigarlo y resolverlo de manera inmediata.
Camboya ha evitado reconocer formalmente una violación del alto el fuego, insistiendo en la necesidad de mantener el diálogo diplomático y evitar interpretaciones que puedan reactivar los combates. Esta diferencia de posturas refleja la complejidad del conflicto y la dificultad para establecer mecanismos de verificación aceptados por ambas partes.
Tailandia y Camboya: Un conflicto fronterizo con raíces históricas
El enfrentamiento entre Tailandia y Camboya no es nuevo. Ambos países mantienen desde hace décadas un contencioso territorial por el trazado de una frontera de aproximadamente 800 kilómetros, definida originalmente durante el periodo colonial francés. Las interpretaciones divergentes de esos límites han generado crisis recurrentes, algunas de ellas con enfrentamientos armados.
En julio pasado, una primera ola de choques dejó 43 muertos en solo cinco días, antes de que se lograra una tregua temporal. Cada país acusa al otro de haber iniciado la violencia, lo que complica los intentos de mediación y refuerza los discursos nacionalistas en ambos lados de la frontera.
El papel de actores internacionales y acuerdos fallidos
La tregua firmada recientemente fue posible, en parte, gracias a la intervención diplomática de Donald Trump, quien actuó como mediador informal para impulsar un acuerdo que frenara la violencia. Sin embargo, la historia reciente demuestra que los acuerdos entre Tailandia y Camboya suelen ser frágiles.
A finales de octubre, ambos gobiernos ya habían firmado un alto el fuego similar, pero este fue suspendido semanas después por Tailandia, tras la explosión de una mina en la frontera que hirió a varios de sus soldados. Ese antecedente alimenta ahora el escepticismo sobre la duración del nuevo pacto.
Impacto regional y riesgos para la estabilidad
Más allá del conflicto bilateral, la tensión entre Tailandia y Camboya tiene implicaciones para la estabilidad regional del sudeste asiático. Ambos países dependen en gran medida del turismo y del comercio transfronterizo, sectores que se ven gravemente afectados por los enfrentamientos y los desplazamientos masivos de población.
Organismos regionales han reiterado la necesidad de respetar el alto el fuego y avanzar hacia una solución duradera basada en el derecho internacional y el diálogo. La acusación por el uso de drones añade un nuevo elemento tecnológico a un conflicto tradicionalmente terrestre, lo que podría complicar aún más su resolución.

Un alto el fuego en entredicho
La acusación de que Tailandia acusa a Camboya por violar el alto el fuego evidencia lo delicado del proceso de pacificación. Mientras Bangkok exige explicaciones y garantías, Nom Pen apuesta por restar dramatismo y resolver el incidente por la vía diplomática. El futuro del acuerdo dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para reconstruir la confianza, evitar provocaciones y atender las causas profundas de un conflicto que, una vez más, amenaza con reavivarse.


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