En un panorama internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el gobierno de la 4T ha demostrado que siempre tiene un as bajo la manga. Esta vez, la estrategia no involucra complejas reuniones diplomáticas ni discursos encendidos, sino una jugada que nadie vio venir: Sylvester Stallone como intermediario en la relación bilateral México-Estados Unidos.
La amenaza Trump: un tsunami político
Donald Trump llegó a su segundo mandato como presidente de Estados Unidos con una postura desafiante: nuevas políticas arancelarias, amenazas sobre el T-MEC, e incluso declaraciones sobre cambiar el nombre del Golfo de México. Su tono, directo y avasallador, ha puesto a la región en alerta, especialmente a México.
Sin embargo, lejos de amedrentarse, la administración de Claudia Sheinbaum ha buscado soluciones creativas para contrarrestar las decisiones de Trump. En esta ocasión, la clave parece estar en el mismísimo Italian Stallion, Sylvester Stallone, un actor que mantiene una relación cercana con el presidente estadounidense.
Miguel Torruco Jr., el puente entre Stallone y la 4T
El artífice de esta insólita jugada es Miguel Torruco Jr., conocido por su capacidad para tender puentes inesperados. Torruco, quien tiene una relación cercana con Stallone, ha sido clave en establecer contacto con el actor para abrir un canal de comunicación no oficial con la administración de Trump.
Según trascendió, una llamada entre Torruco y Stallone fue suficiente para poner en marcha esta estrategia. Durante la conversación, Stallone mostró disposición para actuar como intermediario, destacando su respeto por México y su intención de mantener la paz entre ambos países.
Stallone y Trump: Una relación estratégica
Aunque Sylvester Stallone es conocido mundialmente por su papel en franquicias como Rocky y Rambo, pocos saben que también tiene influencia en los círculos políticos de Estados Unidos. Cercano a Trump, el actor ha fungido como un embajador cultural y, en ocasiones, político no oficial.
Para el gobierno de la 4T, aprovechar esta relación no solo es una movida estratégica, sino también un ejemplo de cómo las conexiones personales pueden jugar un papel clave en la diplomacia moderna.
¿Una estrategia arriesgada o un golpe maestro?
La decisión de involucrar a Stallone en un tema tan delicado como la relación bilateral con Estados Unidos no está exenta de críticas. Algunos cuestionan la seriedad de esta estrategia, mientras que otros la ven como un movimiento brillante para sortear el carácter impredecible de Trump.
Ventajas de esta jugada:
- Descongestionar tensiones diplomáticas mediante un canal no oficial.
- Aprovechar la influencia de Stallone en círculos políticos cercanos a Trump.
- Mostrar creatividad diplomática en un momento de crisis internacional.
Posibles riesgos:
- Percepciones de falta de formalidad en la política exterior.
- Dependencia excesiva en relaciones personales.
¿Qué sigue para México y Trump?
Aunque la intervención de Stallone es solo un primer paso, los retos para México no terminan aquí. Las políticas arancelarias, las deportaciones masivas y la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas siguen siendo temas prioritarios en la agenda bilateral.
Lo que está claro es que la 4T ha optado por una vía poco convencional para enfrentar una amenaza inusual. Si esta estrategia dará resultados o quedará como una anécdota pintoresca de la política mexicana, solo el tiempo lo dirá.
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