El Gobierno británico ha dado un golpe sobre la mesa en el tablero de Oriente Medio. El primer ministro, Keir Starmer, interrumpió las vacaciones de verano de sus ministros para celebrar una reunión de gabinete de emergencia centrada en la crisis de Gaza y el reconocimiento del Estado palestino.
El resultado de la reunión ha sido una declaración contundente que establece un plazo y unas condiciones claras para Israel, marcando un cambio significativo respecto a la postura tradicional del Reino Unido y alineándose con la reciente iniciativa de Francia.
El ultimátum y sus condiciones
Según un comunicado oficial de Downing Street, el Reino Unido reconocerá el Estado de Palestina en septiembre de 2025, a menos que el gobierno israelí tome pasos significativos e inmediatos para aliviar la crisis. Las condiciones impuestas por el gobierno de Starmer son explícitas:
- Alto el Fuego: Aceptar un alto el fuego sostenible en la Franja de Gaza.
- Acceso Humanitario: Garantizar la entrada de un mínimo de 500 camiones de ayuda humanitaria a Gaza cada día.
- Fin de la Anexión: Dejar claro que no habrá anexión de Cisjordania.
- Compromiso con la Paz: Comprometerse con un proceso de paz a largo plazo que conduzca a una solución de dos Estados.
«En última instancia, la única manera de poner fin a esta crisis humanitaria es a través de un acuerdo a largo plazo», declaró Starmer a las puertas de su residencia oficial.
La presión interna y la coordinación internacional
Este movimiento no surge en el vacío. Starmer se enfrentaba a una creciente presión dentro de su propio Partido Laborista. Más de 250 diputados de distintos partidos, incluyendo figuras importantes de su gabinete como el Secretario de Sanidad, Wes Streeting, habían firmado una carta pidiendo el reconocimiento inmediato. Además, el reconocimiento de Palestina era un compromiso explícito en el manifiesto electoral con el que el Partido Laborista ganó las elecciones de 2024.
La decisión también se ha tomado en coordinación con socios internacionales. Starmer discutió el plan con el presidente estadounidense Donald Trump durante su encuentro en Escocia y ha estado en conversaciones con Francia y Alemania. La postura británica sigue de cerca a la de Francia, que ya había anunciado su intención de reconocer a Palestina en septiembre.
«Gaza se desliza más y más hacia la desesperación. Yo mismo, el Primer Ministro, todo el que ve esas imágenes, incluido el Presidente Trump, se conmueve. Son imágenes horribles, y tiene que haber acción». – Peter Kyle, Secretario de Ciencia del Reino Unido.
Una diplomacia de alto riesgo
La estrategia de Starmer puede describirse como «diplomacia por ultimátum». En lugar de esperar a un acuerdo de paz final para otorgar el reconocimiento, el Reino Unido está utilizando la promesa de reconocimiento como una herramienta de presión para forzar el inicio de un proceso de paz viable.
Es una apuesta de alto riesgo. Si Israel cede a las demandas, Starmer podría anotarse una victoria diplomática histórica que podría desatascar el conflicto. Si Israel se niega, el Reino Unido probablemente procederá con el reconocimiento, lo que aumentaría el aislamiento diplomático de Israel pero podría reducir la influencia británica sobre el gobierno de Netanyahu en el futuro.
Este enfoque, más asertivo y coordinado con otras potencias europeas, señala un intento de Europa por tomar la iniciativa en la resolución del conflicto, marcando una posible divergencia con la política tradicionalmente seguida por Estados Unidos.


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